La Consellería de Territorio, de la que depende la Dirección Xeral de Mobilidade, responsable del plan de transporte metropolitano, informó ayer de que la adaptación de los sistemas de Feve para que admitan la nueva tarjeta de color azul (que abarata los viajes en bus y tren) es «máis complicado» que en los autobuses. La Xunta debe instalar aplicaciones de software y hardware para que el mecanismo de cobro de Feve lea las nuevas tarjetas. Pero a la vista de las «complicaciones» no hay fecha para acometer esa adaptación tecnológica. Es decir, que los usuarios del plan de transporte metropolitano tendrán que esperar un tiempo más para poder disfrutar de sus ventajas en los viajes en tren de vía estrecha (rige para el trecho Ferrol-Pedroso) y deberán abonar el precio de un billete sencillo normal. Con tarjeta, costaría 0,72 euros; sin ella, 1,35. Tampoco pueden realizar los trasbordos de forma gratuita ni beneficiarse de bonificaciones mensuales a partir de un número de viajes.
Ese problema fue sacado a la luz por el comité de empresa de Feve. Sus trabajadores deben afrontar cada día el disgusto de los viajeros, muchos de los cuales han presentado, además, reclamaciones en la propia empresa y en la Oficina Municipal de Información al Consumidor.
Al margen de los problemas técnicos, fuentes de la Xunta indicaron que todavía no está cerrado el convenio de colaboración con la empresa Feve para desarrollar el nuevo plan de transporte metropolitano y fijar las aportaciones por anualidades.