Los infantes acuartelados en Dolores volverán a patrullar montes de la comunidad durante la campaña estival
02 abr 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Los infantes de Marina del Tercio Norte se encuentran ya preparando su próxima intervención, un año más, en la misión denominada Centinela Gallego, que tiene como objetivo colaborar en la lucha contra los incendios forestales en la comunidad.
Tal y como han confirmado diferentes fuentes consultadas en el seno de la Armada, por el momento no se les ha asignado el territorio a cubrir. En el 2009 se ocuparon de la zona del Ortegal y el pasado verano se centraron en el área de Barbanza.
Lo habitual es que el operativo comience el 1 de julio y finalice el 30 de septiembre. En esta ocasión, siempre según las mismas fuentes, se está estudiando, no obstante, la posibilidad de recortar ese calendario. Las perspectivas climatológicas de los meses de estío serán determinantes en la decisión final que se tome al respecto.
Los infantes de Marina del Tercio Norte, bajo mando del coronel Ramón Piñeiro, tienen como objetivo fundamental la protección de unidades, instalaciones y personal de la Armada, aunque su abanico de tareas es cada vez más amplio. Además de embarcar un equipo operativo especial, habitualmente, en cada desplazamiento de las fragatas F-100 han estado colaborando en la misión internacional en Bosnia y este ejercicio harán lo propio en el Líbano cooperando en la búsqueda y desactivación de explosivos, por poner solo algunos ejemplos.
Despliegue de medios
A expensas de que se decida si la operación Centinela Gallego se extenderá este verano durante dos o tres meses, en el cuartel de Dolores se están preparando ya los medios habituales para participar en la misión, lo que supone un importante despliegue humano y material.
Habitualmente, cada semana, de forma rotatoria durante el estío, se aportan casi una veintena de efectivos. Cuatro de ellos en la célula de seguimiento del Tercio norte y cinco patrullas formadas por tres personas cada una: un jefe -suboficial o cabo primero-, un observador y un conductor.
El objetivo de los infantes es de carácter disuasorio y, sobre todo, de vigilancia. Sus patrullas permiten detectar conatos de incendio y proceder a su rápida extinción.