Exponav reivindica la memoria del astillero abriendo nueva planta
24 mar 2011 . Actualizado a las 12:39 h.Era una vieja aspiración del almirante Castro Luaces, que además de marino ha sido profesor universitario y que, al mismo tiempo, es ingeniero. Quería, el máximo responsable del Museo de las Herrerías -y por tanto de lo que se ha dado en llamar Exponav-, recuperar la memoria de Astano. Del pasado legendario de Astano, concretamente, y si se nos permite decirlo así, haciendo un juego de palabras con la expresión acuñada por Luis Mateo Díez. Y su sueño se va a cumplir esta tarde, por fin, tras los retrasos sufridos durante los últimos meses.
Hoy, a las 19 horas, y en presencia del presidente de la Xunta, Alberto Núñez Feijoo, Herrerías inaugura una nueva planta, la principal del edificio. Gana, así, el museo, unos 1.100 metros de superficie útil de exposición. Y ellos se dedicarán, por una parte, a guardar el recuerdo de lo que fueron, generación tras generación, las escuelas profesionales de la Armada. Pero por otra, y fundamentalmente, a albergar la muestra que el propio Castro Luaces ha titulado El milagro de la ría, la llamada a mostrar, en pleno siglo XXI, qué fueron los grandes años en los que Astano admiró al mundo. Recuerda siempre Castro Luaces, al referirse a los grandes logros tecnológicos de Astano, la admiración que causó entre los mejores ingenieros navales de países como Japón el hecho de que Astano consiguiese lanzar al mar desde una grada petroleros de unas dimensiones que parecían hacer imposible eso. Buques como el Arteaga parecían haber nacido para llegar al mar no deslizándose desde tierra, sino dejando que el agua los rodease abriendo las compuertas de un dique muy cuidadosamente. No faltaron, entonces, recuerda, voces que asegurasen que aquellos barcos construidos por Astano, aquellos inmensos gigantes de hierro, se romperían al arquearse poco después de que su popa entrase en contacto con el mar mientras la proa aún permanecía en tierra. Se equivocaban, obviamente, por completo.
Desde el absoluto asombro
A partir de hoy, por tanto, Herrerías será también la memoria de Astano; en particular, de un tiempo que el nuestro contempla desde el más absoluto asombro. Sobre todo teniendo en cuenta que, como el propio Castro Luaces ha remarcado más de una vez, los medios con los que trabajaron los ingenieros del astillero del sur de la ría bien poco tienen que ver con los que hoy existen. Tras la inauguración de esta tarde, y a partir de mañana mismo, el público tendrá a su disposición en Herrerías el legado (documental y desde luego sentimental...) de un astillero de leyenda.