Los grafitos inundan la ciudad

Antía Urgorri Serantes
ANTÍA URGORRI FERROL / LA VOZ

FERROL CIUDAD

El Concello limpió tantas pintadas en dos meses como en todo el 2010

07 mar 2011 . Actualizado a las 15:00 h.

La proliferación de grafitos no es un problema solo del barrio de Esteiro, sino que se extiende a prácticamente toda la ciudad. Los vecinos han notado un aumento de las pintadas en edificios, casas abandonadas y espacios de ocio, y los datos del Concello demuestran que es un hecho. Los servicios de limpieza de Urbaser han realizado en los dos primeros meses del 2011 tantas intervenciones como en todo el pasado ejercicio, en torno a una veintena.

Fueron particulares y la asociación de vecinos de Esteiro los que dieron la voz de alarma sobre la creciente aparición de grafitos. Sin embargo, confirma el concejal de Servizos de Ferrol, Rafael Fernández Beceiro, los amantes del aerosol pasean por todos los barrios de la ciudad, especialmente, por los Ensanches, Esteiro y Ferrol Vello.

Los operarios de Urbaser que se encargan de emplear la máquina de la que dispone el Ayuntamiento desde el 2006 para limpiar las pintadas constatan que «cuántos más se eliminan, más grafitos aparecen, puesto que buscan superficies limpias sobre las que poder actuar». Tampoco piensan que los autores de los bocetos sean siempre los mismos. En la mayoría de los casos, confiesan, se trata de simples gamberradas, sin componente artístico. «Nosotros hacemos fotos, y damos parte al Ayuntamiento, y de momento no nos han dicho que mereciese la pena conservar alguno, son garabatos, firmas o dibujos», señalan los profesionales de Urbaser.

La máquina de limpieza de pintadas es empleada por el Ayuntamiento en espacios y edificios públicos, pero su servicio también puede ser contratada por particulares. «Aunque no es lo más habitual», señalan desde Urbaser. El coste por hora de trabajo es de unos sesenta euros.

Durante el 2010, se realizaron quince intervenciones contratadas por particulares, y en lo que va del 2011, ya se han contabilizado más de una decena. «Parece que cada vez se conoce más la disponibilidad de la máquina», dice Beceiro. Estos días la máquina limpia las columnas de Esteiro.