La obra de la plaza de España lastra el comercio de la calle
07 feb 2011 . Actualizado a las 13:40 h.Cada vez que la obra de reforma de la plaza de España salta a los periódicos, los comerciantes de la calle Galiano se echan a temblar. Los más veteranos llevan casi nueve años temblando. Los mismos que lleva la gran plaza de acceso a la ciudad experimentando los avatares de una transformación que, cuando parece tocar a su fin, vuelve a experimentar un retroceso.
La calle Galiano, hace décadas la vía natural de entrada de vecinos y foráneos al casco histórico, fue la primera en funcionar bajo el régimen de peatonalización total. A mediados de la década de los noventa lució renovada, con el fin de propiciar el paseo y despertando las expectativas de los establecimientos comerciales, que entonces llenaban los locales a sus dos lados.
Hoy, en la manzana más próxima a la plaza de España acumula media docena de negocios vacíos y ha dejado de registrar el incesante ir y venir de los ferrolanos. El cambio de la circulación derivada de la reforma de la plaza de España, los continuos avatares que ha experimentado el proyecto paralelamente a los cambios en el gobierno municipal y el taponamiento de la calle por los trabajos ha pasado factura a los negocios. Después de superar muchos problemas, la pasada primavera se inauguró parcialmente la plaza, y abrió expectativas de recuperación de nuevo a la actividad comercial y a la vida social en esta zona. Restaba una zona por terminar, pero la decisión de dejar una pasarela para facilitar el acceso hacia la Galiano aumentó la vida en la zona. «Se notó muchísimo, pasamos a un 80% más de gente», explica un comerciante.
La primera calle peatonal de Ferrol perdió hace años su carácter de puerta de entrada a la ciudad y los cambios de tendencia son siempre difíciles. El último parón de las obras, producido por la presentación del concurso voluntario de acreedores por parte de la empresa que ejecuta las obras, no ayuda al optimismo. «Es el colmo», es la frase más repetida que se escucha estos días entre los dueños de los negocios. Esperaban el fin de las obras con expectativas renovadas y con el deseo de que llegasen nuevos inquilinos a los locales en alquiler. Tendrán que seguir esperando, y sin saber hasta cuándo.