El PP de José Manuel Rey avanza hasta los diez concejales, pero un pacto con los dos ediles de IF no le llegaría para gobernar
12 dic 2010 . Actualizado a las 16:33 h.El péndulo de Ferrol bascula esta vez hacia la derecha. Con una precisión casi matemática, los electores ferrolanos vienen cambiando cada cuatro años las mayorías que otorgan a la izquierda y la derecha. Pero pese al avance del PP, que pasaría de siete a diez concejales, los conservadores no podrían esta vez recuperar el gobierno local, ya que la suma de populares e Independientes por Ferrol se queda a un edil de la mayoría absoluta.
Con el resultado de la encuesta de Sondaxe, el escenario más probable es que el candidato socialista, Vicente Irisarri, mantenga el bastón de mando, con un concejal menos para el PSOE (8 frente a 9). Aunque para ello precisa un pacto con Esquerda Unida (perdería uno de sus cuatro ediles) y con el BNG (mantiene los dos actuales). De este modo, por primera vez desde los años ochenta, un alcalde podría completar un ciclo de ocho años consecutivos al frente de la corporación local.
Con ser la situación más viable, no estaría exenta de tensiones y dificultades. Irisarri gobierna en minoría desde la mitad del mandato porque fracasó el gobierno de coalición con Esquerda Unida, tras varios meses de acusaciones gruesas y encontronazos entre los dos socios. No obstante, Yolanda Díaz, la portavoz de EU, declaró en una reciente entrevista publicada en La Voz que si de sus votos depende, la derecha no retornará a la alcaldía de Ferrol. Aún así, Irisarri necesitaría esta vez los dos votos del BNG, grupo al que le ofreció entrar en el gobierno en el 2007 pese a no necesitarlo.
La eventualidad de que el PSOE siga gobernando en minoría y con acuerdos puntuales, como sucede desde hace año y medio, se presenta casi inviable, porque a los obstáculos con los que tropieza ahora se añadiría un PP reforzado como el partido ganador en votos, con casi un 36% de los sufragios. José Manuel Rey, el candidato popular, viene reiterando que debería gobernar la fuerza más votada (es lo que sucede ahora con el PSOE), seguramente inspirado por análisis propios que lo colocan por delante de Irisarri, aunque sin mayoría absoluta.
De la encuesta se desprende que, pese a la tradicional atomización de la política local, los dos grandes partidos aglutinarían el 65% de los votos, quizás como consecuencia de la polarización de la política general. Las otras tres fuerzas sumarían el 27%, casi nueve puntos menos que en el 2007. La posibilidad de que entren otras formaciones en la corporación es nula, con un 1,2% del voto estimado. Al margen de méritos y errores propios, Irisarri paga, aunque no de forma muy acusada, el castigo a Zapatero, y Rey se beneficia seguramente del efecto Feijoo. La abstención, de casi el 45%, sería la más alta de Galicia, y los líderes locales vuelven a ser los peor valorados. No obstante, es significativo el avance de José Manuel Rey desde el barómetro de enero. Ahora lo conoce casi el 73,5 del electorado, que le pone un 4,13 de nota. Antes lo conocía un 53% y lo valoraba con un 3,93.
La correlación de fuerzas está ajustada (47,6%, izquierda; 44,5, derecha). Y todavía hay casi un 18% de indecisos. Hay partido.