Las protestas vecinales han surtido efecto y el Concello de Ferrol retirará los nuevos bancos instalados en el barrio de Caranza. Se trata de ocho asientos de hormigón que en su día se ubicaron en la plaza de España, pero que fueron retirados tras la remodelación de este espacio público. Hace unos días se distribuyeron entre la calle Masaia, Vila do Conde y la plaza Maestro Malde, unos de los lugares más frecuentados por padres e hijos, debido a la proximidad del parque infantil y la guardería pública.
El objetivo era dotar de más elementos de descanso una zona de paseo y de espera. Pero el gobierno local se ha topado con la férrea oposición de la asociación de vecinos del barrio. En un comunicado, la entidad denunciaba que los asientos eran «peligrosos» y «no aptos» para áreas de juegos. Sus afiladas aristas y su altura, argumentaba la entidad, no los hacían lo más idóneos para la zona y podían llegar a provocar accidentes. Por ello, solicitaba su retirada «inmediata», que el Concello ha decidido ejecutar.
Doble función
El concejal de Medio Ambiente e Servizos, Rafael Fernández Beceiro, admitió que estos bancos, instalados de forma «provisional», no son los más «adecuados» y que en cuanto la administración local cuente con otros más adaptados a las necesidades, los asientos serán sustituidos. El edil explicó que, además de la función obvia, los bancos se instalaron también con otra intención: evitar la invasión de las aceras con vehículos en los accesos a la escuela infantil.