La operación antinarcotráfico Aforo , durante la que fueron detenidos en Ferrol el economista y ex edil del PP Eduardo González Pino (Lalo Pino) y el empresario hostelero Fernando Seoane Villanueva (Nano Seoane) continúa ahora con la investigación de la trama financiera. El juez ferrolano Morán Llordén, que se ocupa de la instrucción, autorizó ayer el desbloqueo de varias cuentas bancarias intervenidas para permitir el pago de las nóminas del personal de algunas de las empresas en las que los dos supuestos narcos ferrolanos tenían participación como administradores solidarios. Aunque los encargados de la pesquisa mantienen absoluto mutismo sobre la marcha de las investigaciones (el Juzgado de Instrucción número 3 y la Fiscalía de Ferrol han establecido medidas especiales para que se mantenga el secreto decretado por el juez), en sectores empresariales ha trascendido que los dos encartados, actualmente en prisión, no solo participaban en las sociedades propietarias de locales nocturnos. Habían diversificado su presencia en otras entidades, además de pubs y discotecas, con participaciones, incluso, en empresas del sector de la construcción.
Por eso ahora el principal esfuerzo de los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado de Galicia (Udyco), a quienes se ha encomendado el caso, se centra en desentrañar la maraña de sociedades en las que, según parece, se blanqueaban las ingentes cantidades de dinero que pudo haberles producido el narcotráfico.
Parece que tanto Lalo Pino como Nano Seoane se habían convertido en destacados narcos de Galicia, tras la caída de las principales bandas tradicionales de Arousa. Aprovecharon la aparente tranquilidad criminalística de la comarca de Ferrol para actuar durante más de una década. Porque, aunque existían sospechas, hasta ahora ambos habían permanecido incólumes porque nunca fueron detenidos y sus nombres tampoco aparecían en otras redadas, como las habituales del sur de Galicia. Sin embargo, la Udyco y la policía antinarcotráfico colombiana los relacionan con la importación de 230 kilos de cocaína, descubiertos en el 2009 en un contenedor procedente de Cartagena de Indias y con destino al puerto de Vigo. Ahí arrancó la pesquisa que todavía continúa.