La declaración de Porto Carrizo como playa naturista divide a vecinos y visitantes
FERROL
Con casi la misma cantidad de malestar que de aceptación, así recibieron ayer en Pantín el acuerdo de la corporación de Valdoviño (sacado adelante con los votos del grupo de gobierno) de que la cala de Porto Carrizo será naturista durante este verano, es decir, la playa estará abierta al nudismo. Vecinos y visitantes se dividen ante la medida. Eso sí, la distancia que separa a las dos posturas es enorme. Mientras los detractores aseguran que acabará por arruinar el arenal, los que no ven con malos ojos la decisión subrayan que incluso puede ser beneficioso para atraer a más turistas.
De esta opinión es la alcaldesa de Valdoviño, María Isabel Álvarez Diéguez, quien destaca que la decisión de llevar a pleno la medida se tomó porque el Concello «había recibido varias peticiones a través de Internet para que se estudiase», aunque la regidora no concretó qué grupos o asociaciones realizaron estas solicitudes. «Tenemos una costa muy amplia y hay sitio para todo el mundo», subraya Álvarez Diéguez, quien, de todas formas, es consciente de que le llegarán las críticas por haber respaldado que Porto Carrizo sea naturista: «Claro que habrá gente que proteste en el futuro, pero ya se sabe cómo son aquí las cosas. Aunque tengo que decir que todavía no me lo han dicho personalmente».
Entre quienes ven negativo el nudismo en Porto Carrizo se encuentra el presidente de la asociación de vecinos Beiramar de Pantín, Manuel López Fernández. «Esto va a fastidiar la playa», explica el presidente de la entidad, quien agrega: «Es una zona muy resguardada del viento que utilizan las familias sobre todo cuando está la marea alta. Queda como una especie de lago en la que se puede realizar el baño con seguridad».
La directiva de la asociación se reunirá en los próximos días para evaluar las consecuencias de la medida y solicitar a la alcaldesa información sobre este tema. «Ni siquiera -dice López Fernández- nos lo consultaron. Pienso que deberían habernos avisado, aunque ya estamos acostumbrados a que no se cuente con nosotros para este tipo de decisiones. Es una constante del gobierno local».
Los bañistas
¿Y qué dicen a todo esto los bañistas? El cielo gris, que amenazaba lluvia, y el fuerte mar de fondo evitaron ayer que la playa de Pantín presentase el estado habitual en un día de verano, repleto de vecinos y visitantes deseosos de tomar el sol y refrescarse con un buen baño en el Atlántico. Sin embargo, entre la veintena que se concentraban en las dunas y en la orilla ya se podía encontrar a partidarios de los dos bandos que se han formado en este conflicto.
Una familia irlandesa, por ejemplo, que ha llegado a la costa ferrolana para pasar unos días de vacaciones comenta que sí le molestaría que a unos pocos metros de donde tienen situadas las toallas, «hubiese personas desnudas». «No es la situación que quiero que mis hijos (tres, con edades comprendidas entre los 16 y 11 años) vean», explica la madre ante la atenta mirada de sus vástagos, que, con una sonrisa nerviosa dan a entender que están menos preocupados por el asunto de lo que están sus padres.
En el lado opuesto se sitúa la barcelonesa Matilde Torres, quien contempla desde la caseta de socorrismo la vista que ofrece la playa de Pantín. «En absoluto me vería incomodada porque hubiese gente practicando nudismo. Es más, ahora porque me encuentro de paso, pero si viniese de vacaciones, yo buscaría lugares como ese porque en la costa catalana suelo practicar el naturismo. Es algo muy normal», señala.
Comparte esta opinión, Joan Carol, quien visita la comarca desde Girona. «Estoy aquí con mi mujer y mis hijos y a mi no me importaría que hubiese gente desnuda en aquella cala (refiriéndose a Porto Carrizo)», explica. «En Cataluña es tremendamente habitual. De hecho me sorprende que todavía se aparezcan polémicas de este estilo en los tiempos que corren», recalca.
Surfistas de la zona
De repente, se junta un grupo de surfistas de la zona. Admiten, cuestionados al respecto, que es uno de los temas que más se está hablando desde primeras horas de la mañana. «Lo vimos -dicen- en el periódico y ya estuvimos bromeando con los socorristas sobre cómo debían realizar allí las intervenciones». «Tendrán que ir sin el bañador», se ríen.