La aprobación de las cuentas municipales del 2010 produjo la última gran crisis de la coalición
FERROL
La última gran crisis en la relación de amor-odio que vivieron Terra Galega y el Partido Popular desde las últimas elecciones municipales tuvo lugar el pasado mes de diciembre, cuando el PP recibió un ultimátum del grupo mayoritario para que adoptara una postura en relación a la aprobación de los presupuestos, a riesgo de que se produjera una rotura del pacto.
Los populares manifestaron entonces su disconformidad con los presupuestos presentados por Terra Galega, por lo que las relaciones entre los socios alcanzaban un nivel de deterioro que parecía presagiar futuras diferencias.
Los grupos de la oposición comenzaron a calificar de «bochornosa y de signo de desgobierno» la cadena de disputas que protagonizan desde hace meses estos dos partidos. Las diferencias entre los grupos eran un secreto a voces.
«Descaro político»
Otro de los últimos encontronazos que vivieron los dos partidos políticos tuvo lugar a principios de este mes, cuando la agrupación de Terra Galega acusaba al PP de «descaro político y falta de dignidad democrática» tras anunciar los populares que tramitarían las subvenciones para los libros de texto a los padres en la sede de su partido.
Desde TEGA afirmaban estar «hartos de que los miembros del PP mezclen los intereses del partido con los de la Administración pública», y criticaban su intromisión en las funciones de la Administración local.