El Concello abre en Herrerías una muestra con textos del escritor de Serantes
«Siempre fui aficionado a las cosas de la mar y mal afortunado en cuanto a su posesión: fuera de un par de barcos de bulto, unos cuantos grabados baratos y la gorra de marino de mi padre, no tengo nada (...) Y para eso nace uno en un puerto de mar donde se fabrican acorazados. Y para eso también ha dejado uno de estudiar importantes lecciones y ha aprendido los nombres de las velas: desde la cangreja a los papahígos». Así veía Gonzalo Torrente Ballester su relación con el mar, en un texto de Las sombras recobradas, del año 1979. Hoy el insigne escritor de Serantes habría cumplido los cien años, pero falleció hace ya once. Y con motivo de su centenario, el Concello de Ferrol ha perpetuado la presencia del mar en su vida personal y en su obra literaria a través de una exposición que ayer abrió en Herrerías.
Una selección de textos torrentianos alusivos al mar se complementan con lienzos marinos procedentes del Museo Bello Piñeiro firmados, entre otros, por Bello Piñeiro, Sotomayor o Máximo Ramos, y con maquetas de buques militares que tanto llamaban la atención del escritor. «Él aseguraba que recordaba la botadura del acorazado España, aunque entonces tenía dos años». El comisario de la muestra Torrente Ballester e o mar, José Antonio Ponte Far, apuntaba así la pasión que sentía el autor por lo naval y recordaba que solo su miopía había impedido que se convirtiese en marino, como su padre. «Nos salió una exposición muy ferrolana», aseguró.
Los hijos
Una cuestión que atestiguaron dos de los hijos de Torrente Ballester presentes ayer en Ferrol. «Soy ferrolana y esta ciudad me ha enriquecido muchísimo, por parte de mi padre pero también por lo que he vivido aquí», dijo Marisa Torrente Malvido, vicepresidenta de la Fundación Torrente Ballester. El presidente es otro hijo del autor, Álvaro Torrente Sánchez-Guisande. «Yo no soy ferrolano, lo conozco más por la literatura de mi padre», reconoció. A él añadió, «le hubiera gustado mucho» esta exposición. La actriz Nuria Espert, una de las mejores amigas del escritor, se desplazó hasta Ferrol y habló emocionada de su relación con Torrente Ballester, una amistad «singular y sincera». «Hoy [por ayer] estaría feliz; diría cosas graciosas y sentidas», señaló.
«Torrente ya no es de Ferrol, es universal, patrimonio de todos», dijo el alcalde, Vicente Irisarri, en un acto al que acudieron también el director xeral de Promoción e Difusión da Cultura, Francisco López; el almirante jefe del Arsenal, Santiago Bolívar; y la concejala de Cultura, Mercedes Carbajales.
Un paseo bajo las bóvedas de Herrerías permite redescubrir una faceta nunca escondida de Torrente Ballester que, reveló su hijo, ocupaba buena parte de las sobremesas en Serantes. La proyección de un vídeo sobre la ruta torrentiana, aquellos espacios ferrolanos que marcaron a Torrente, completa la exposición que podrá verse hasta finales de julio. Santiago y Salamanca, las otras ciudades vitales para Torrente, recordarán hoy con sendos actos el centenario.
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