Andrés Lourido González visitó ayer a sus padres en Valdoviño después de más de un mes sin verlos. Les separaban los 4.200 kilómetros que distan de Estambul hasta la laguna de A Frouxeira. Para ir hasta la ciudad turca solo compró el billete de ida en avión. La vuelta la realizó como a él le gusta: a golpe de pedal.
Licenciado en Educación Física, practica el cicloturismo autosuficiente desde hace años. Se trata de subirse a la bici y echarse kilómetros a las espaldas con el mínimo equipaje posible. Pero esta vez ha batido su récord. «Siempre tuve en mente hacer una ruta de varios miles de kilómetros», relató ayer a su llegada. Y «me surgió la idea de unir el extremo más oriental de Europa con el más occidental». Es decir, cruzar el continente de cabo a rabo, un objetivo que aguarda alcanzar mañana en Fisterra. La parada en Valdoviño solo fue un anticipo de la meta que le espera en el faro del fin del mundo, sumando 200 kilómetros más a los que ya acumula en su ruta. La bicicleta «es mi forma de vida. Voy a todos los lados en ella: a trabajar, de viaje...», justifica.
Grabado en vídeo
En esta ocasión tiene una motivación añadida: grabar un vídeo para una productora de Palma de Mallorca para la que trabaja y en la que resumirá la experiencia.
De Turquía salió con 200 euros en la cartera. Ayer el balance era ajustado. «Me quedan treinta céntimos», señaló. Un viaje de un mes por 199,70 euros. Pero no todo es cuestión de ahorro económico. Hacer turismo de largo recorrido en bicicleta «te permite ver más cosas, te fijas más». «La gente se abre a ti al ver que vas con la casa a cuestas», añade. Y por el lío con las lenguas, ningún problema. «Chapurreo el inglés, pero el mejor idioma que hay es el de los gestos», reconoce este ferrolano de nacimiento que reside actualmente en A Coruña.
Cubrir esta ruta no solo es cuestión de forma física. «También de fuerza mental. Pasas ocho horas encima de una bicicleta y solo», explica, asegurando que no ha realizado ninguna preparación especial. Le precedían otros viajes por Europa entera: Irlanda, Escocia, Francia, Italia, y también por Marruecos y Túnez.
Ahora busca espónsor para acometer su próximo reto: realizar la ruta de la seda, partiendo de nuevo desde Estambul, pero en dirección opuesta, cubriendo en cuatro meses los 10.000 kilómetros hasta China.