Allí donde el Pavo Real tiene su propio Reino

Ramón Loureiro Calvo
Ramón Loureiro FERROL/LA VOZ |

FERROL

En una elevación privilegiada que mira al mismo tiempo a Ferrol Vello y al barrio de A Magdalena, donde los ilustrados soñaron edificaciones que no llegaron a alzarse en ningún momento, hoy los niños juegan

18 may 2010 . Actualizado a las 16:35 h.

El Pavo Real, puesto así, con mayúsculas, no es en realidad uno solo, sino varios al mismo tiempo. Bien se comprende. Pero vamos a imaginar, por un instante, que es único. Anotemos que donde en el pasado los ilustrados, o así se cuenta, soñaron edificaciones que nunca existieron (desde cuarteles para la formación de los caballeros guardiamarinas hasta observatorios para ver mejor las estrellas), hoy juegan los niños. Y que Don Pavo, siempre presto a desplegar las plumas de la cola para que lo vean, se pasea por donde están ellos, los pequeños. Mayormente, por ver si le hacen una caridad con lo que les sobre de la merienda. Parece ser que aquello, o parte de aquello al menos, lo tuvieron los frailes franciscanos a huerta. Y la leyenda dice que si la iglesia de San Francisco carece de las torres que para ella algunos quisieran, fue porque se prohibió que se las pusiesen, con el fin de no estorbar la visión de los edificios que en aquel lugar podrían haberse alzado en el tiempo de las Luces, pero que, como tantas otras cosas, nunca llegaron a existir: jamás se construyeron.

Pasó el hoy llamado Parque Municipal Reina Sofía, a lo largo de sus siete décadas de historia, por mejores y peores momentos. José Manuel, histórico vocalista de Los Players , que ya ha pasado por aquí más veces, recuerda perfectamente el día en el que él y sus compañeros de formación musical actuaron allí, en el parque, junto a Massiel, que acababa de ganar el Festival de Eurovisión con el Lalalá suyo aquel, ya saben ustedes. El caso es que José Manuel no recuerda, ahora mismo, si Massiel cantó en Ferrol aquel día la canción esa. Pero cabe suponer, dice, que sí, naturalmente. Así que vamos a suponer que lo hiciese, si no tienen -¿quizás alguno de ustedes estaba allí...?- mayor inconveniente.

Las verbenas, en el recuerdo

Los años cincuenta y sesenta del siglo pasado fueron, en el parque, la edad dorada de las verbenas, según relatan quienes asistieron fielmente a casi todas ellas. (Eso en tiempo de verano, claro. Porque durante el invierno, lo que allí había eran bailes a cubierto.) Unas verbenas que los años fueron poco a poco desvaneciendo, y entre las que la del Mantón, si no estamos mal informados, fue la más duradera. Una celebración, esa, que a través de aquellas prendas bellísimas llegadas sobre todo de Manila, rendía homenaje a los vínculos de Ferrol con Ultramar. Mejor suerte corrieron los conciertos, que todavía vuelven al parque a veces, sobre todo durante las fiestas. Uno también tiene asistido a varios de ellos. El primero, siendo aún alumno del instituto. Quien cantaba allí entonces -quiere decirse que aquella tarde- lo hemos olvidado, así que podría ser cualquiera. Un amigo mío y de ustedes, que no quiere aparecer con su nombre, dice que en el parque también actuó, en los primeros años de la democracia, Susana Estrada. Despertó, por lo visto, opiniones diversas.