El Gobierno reforzará para Semana Santa las medidas de seguridad establecidas desde los últimos días del 2009 en Santiago y el Camino por la celebración del Xacobeo y elevará a alto el nivel de alerta -ahora en fase normal-, el mismo que se prevé de junio a septiembre y para la visita del Papa en noviembre, para la que se organizará un dispositivo especial.
Si bien todas las comisarías de Galicia se encontrarán «en situación de alerta» desde finales de este mes y hasta poco antes de mediados de abril, en Santiago se reforzará el dispositivo hasta contar con cerca de 500 policías nacionales para controlar la ciudad y su entorno, además de los agentes de la Policía Local y la Autonómica. Igualmente, cerca de 3.200 guardias civiles vigilarán las rutas jacobeas en Galicia y los albergues, con la incorporación de patrullas de seguridad ciudadana, del Seprona y escuadrones de caballería.
Son las medidas que ayer presentó el delegado del Gobierno, Antón Louro, en la reunión del órgano de coordinación superior del Plan Director de Seguridade do Xacobeo, órgano que decidió hacer efectiva desde el 1 de abril, y para todo el año, la prohibición de acceder a la catedral con mochilas, así como controlar los bolsos, para lo que podría ponerse un arco de seguridad en la entrada al templo por Praterías, que quedará como único acceso, salvo eventos especiales, durante el 2010. Las demás puertas se reservarán para las salidas. Las mochilas podrán dejarse en dos consignas próximas a la basílica y si fuese necesario se habilitaría una tercera. Su depósito se controlará con arcos de seguridad y el servicio «terá un custo pequeno» para el usuario, según el alcalde santiagués, quien ayer acompañó a Louro en la presentación de los refuerzos.
A finales de marzo comenzará a funcionar el control de acceso electrónico a la catedral, que gestionará la propia Iglesia, aunque se contará con policía en las proximidades para asistir a la seguridad propia del templo en lo que sea necesario. El sistema consta de sensores de entrada y salida, lo que permitirá saber cuánta gente hay en cada momento. Según Louro, el límite será el aforo de la basílica, que un estudio de la Universidade de Santiago cifra en 1.200 personas, aunque Bugallo entiende que podría ser algo más y que se verá cuando se pruebe este sistema.
El delegado del Gobierno indicó que no hay razones que hagan pensar en acciones terroristas y destacó la «plena sintonía e coordinación» entre todas las Administraciones y entre los cuerpos y fuerzas de seguridad.
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