En el Mar Cantábrico embarcaron 60 personas, entre la tripulación española y voluntarios que iban a integrarse en las Brigadas Internacionales. Entre éstos se encontraban los cuatro mejicanos luego fusilados: Alejandro Franco, Manuel Zavala, Carlos Gallo y José Solórzano. Su muerte tuvo gran repercusión en la prensa de su país, que publicó sus fotos en la portada. De los españoles, los vascos eran el capitán, también ejecutado, y los mandos, mientras que la marinería era mayoritariamente gallega. Parte de ellos sobrevivieron como Manuel Paz García, de Boiro, que quedó en libertad en enero de 1943. Según Xosé Manuel Suárez, lo sucedido con este navío muestra la tragedia de muchos marinos mercantes de barcos republicanos que hacían su trabajo como civiles y fueron tratados por el otro bando como militares, a pesar de su estatuto. Es algo que se refleja también en el libro reeditado.