La situación del biodiésel es compleja tanto en Ferrol como en el resto de España. Un reciente informe sectorial difundido por la empresa Infinita Renovables da cuenta de los principales problemas a los que se ha enfrentado el gremio y las posibles soluciones.
1Estados Unidos y Argentina. Las plantas asentadas en Ferrol no son ajenas a la competencia del biodiésel B99 procedente de Estados Unidos y al de Argentina. El estadounidense, cuyo precio ha llegado a estar por debajo del coste de la materia prima que se adquiere en Europa, «ha ocasionado importantes daños en la industria del viejo continente». También ha hecho mella el producto argentino por su régimen fiscal. Según el informe de Infinita, las medidas antidumping y antisubvención aprobadas por la UE en marzo y los nuevos objetivos de consumo de energía renovable en el sector de transporte de cara al 2020 permite «suponer unas mejores perspectivas» para la industria local en los próximos años.
2Oferta que supera a la demanda. España es el país de la UE que más ha incrementado su capacidad para producir biodiésel durante el 2009. En solo cuatro años, el número de plantas se ha multiplicado por siete. Aunque las normativas para favorecer el uso de los biocombustibles indican una paulatina recuperación del sector, la oferta en el país continúa superando a la demanda.
3Las plantas no están a pleno rendimiento. Hilado con el punto anterior, el informe de Infinita es claro. Señala: «El incremento del número de plantas y de la capacidad de producción de biodiésel en España no es paralelo al aumento de la producción de este biocarburante. En el año 2008 la producción solo representó un 8% de la capacidad instalada (...) En el 2009 rondará el 20%». Es la consecuencia de la situación del mercado y de las dificultades de lo fabricantes españoles para dar salida comercial a su producto y rentabilizar inversiones.
4Concienciación. Para que el sector del biodiésel prospere es necesaria una mayor concienciación ciudadana. Hoy, solo el 5% de las 9.046 gasolineras y estaciones de servicio que existen en España sirven este biocarburante sin mezcla. O sea, tienen surtidores específicos. Y el cliente sabe que los está utilizando. De otro modo, lo desconoce.
5El futuro. Para que se abra una nueva etapa para el biodiésel en España y, por extensión, en Ferrol, son necesarios otros puntos clave. En el informe de la filial de Isolux se destaca la necesidad de incrementar los porcentajes de biocombustible que tienen que introducir las petroleras en sus productos. Y que se cumplan. Además, como ya sucede en otros países, otras iniciativas. En concreto, «uso de biorcarburantes en el transporte público y vehículos oficiales» o «la obligación a los fabricantes de vehículos de garantizar la utilización de mezclas etiquetadas en todos sus nuevos productos». En resumen, que el biodiésel se use y, sobre todo, que se conozca más.