«Cuando fundamos la entidad, era novedosa: las mujeres no se reunían como ocurre ahora»

A.Bruquetas

FERROL

Cristina García García (Gijón, «No es de buena educación preguntar la fecha de nacimiento») lleva 14 años al frente de la Asociación de Amas de Casa de Pontedeume. Pero participó en la fundación de la entidad, de la que este jueves se cumplen 35 años. De hecho, a estas horas está inmersa en los preparativos del aniversario. A lo largo de este tiempo ha sido testigo de cómo ha ido mudando el papel de la mujer en la sociedad. Sin embargo, lo que más valora es el carácter solidario de las actividades que ha impulsado la asociación que preside: «Es como un voluntariado».

-En los tiempos que corren, no es sencillo que las asociaciones alcancen los 35 años. Un buen motivo para celebrarlo.

-Evidentemente, por eso reuniremos mañana en Pontedeume a más de 140 personas, llegadas desde toda Galicia. Las claves para seguir unidas son la dedicación de la socias, a quienes tengo que agradecer su apoyo, y el fenomenal ambiente que ha habido en la entidad.

-¿Ya han cerrado el programa de actos?

-Sí, a las 12.30 horas, habrá una misa cantada por la Rondalla Chicas de Oro en la iglesia parroquial. Después, haremos la comida de confraternización. En los postres aprovecharemos para sortear los regalos que nos ha cedido el comercio local, que se ha portado de maravilla con nosotras. Y, por último, haremos el baile de disfraces.

-Participó en la fundación de las Amas de Casa de Pontedeume, ¿cómo surgió la idea de formar la entidad?

-La presidenta de A Coruña venía por Pontedeume y nos fue animando a hacer cosas juntas, a reunirnos. Por aquel entonces, aquello era novedoso. Las mujeres no se sentaban a charlar como lo hacemos ahora. La iniciativa tuvo una gran aceptación y hasta ahora, sin parar ni un instante.

-¿Cómo definiría la labor que realizan?

-Es como un voluntariado. Participamos en todas las campañas solidarias y hacemos iniciativas dentro del municipio, como la colocación de las papeleras en el centro y la instalación de los bancos en la iglesia de las Virtudes. Nos cuesta tiempo y dinero, pero genera grandes satisfacciones.