Vicente Irisarri, alcalde y secretario general del PSOE en Ferrol, no se cansa de proclamar a los cuatro vientos que el grupo municipal es «sólido como una roca». Pero otras voces gritan todo lo contrario. Que Beatriz Sestayo e Irisarri apenas se hablan y que sus relaciones no son buenas. Las turbulencias entre los dos grandes pesos pesados del PSOE ferrolano podrían haberse desencadenado con las primeras encuestas internas del partido, que encumbraron a Sestayo como la concejala mejor valorada del gobierno socialista. Y podrían haber continuado con el presunto afán de protagonismo de Sestayo, que molestaba a Irisarri y a otros miembros del grupo.
La gota que colmó el vaso se produjo, al parecer, en una reunión del equipo en As Cabazas, el pasado 30 de septiembre, cuando el regidor habría lanzado sus reproches públicamente. Esta situación provocó incomodidad y dejó a la luz diferencias en el grupo municipal. Unos escucharon y callaron y otros protestaron. Sestayo se sintió arropada por María López, Ángel Mato, Gerardo López Castrillón. No tanto por Sandra Ríos, Ramón Veloso y Manuel Santiago.
Lo cierto es que Beatriz Sestayo lleva meses un tanto alejada del foco público, cuando tenía habituados a los medios de comunicación a comparecer día sí, día no para hablar de todos sus proyectos e iniciativas en Benestar Social.
Las cosas en el departamento tampoco van tan bien como antaño. En diciembre, su segundo de a bordo anunció que se iba y empezó a faltar el dinero de la Xunta para sostener servicios como la oficina de inmigración, entre otros.
Vicente Irisarri negó ayer absolutamente estas supuestas diferencias con Beatriz Sestayo y dentro del grupo municipal con un «nada más lejos de la realidad». «La derecha estaría feliz de meter cizaña, pero no es así», aclaró. «El grupo -insistió- es sólido como una roca».