La sentencia establece que las condiciones de seguridad e higiene en el trabajo en Astano en los años en los que el fallecido era soldador no eran las más adecuadas.
Así, explica el fallo, el trabajador desempeñó tareas en el área de torretas, taller de bloques curvos y plomeros. En todos ellos los soldadores, especialidad del fallecido, utilizaban mantas de amianto como aislante. Incluso disponían de buzos confeccionados con telas de trama de amianto (asbesto) por su carácter ignífugo.
Sin exámenes médicos
Los talleres estaban dotados de extractores de aire de baja capacidad y a los operarios se les entregaban unas mascarillas de papel que rompían al humedecerse con el aliento. Tampoco se le hacían reconocimientos médicos específicos a la plantilla porque al fallecido entre 1967 y 1981, trece anualidades, no se le practicó ninguno.