El cuartel de Dolores fue el escenario del recibimiento a los treinta soldados que llegaron de los Balcanes
19 dic 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El comandante del Tercio Norte, el coronel Juan Ángel López Díaz, aprovechó ayer el acto de recibimiento a la treintena de soldados desplegados los últimos meses en Bosnia para poner sobre la mesa dos de los principales objetivos que se marcó desde su llegada al puesto a mediados del pasado año. Son incrementar la dotación -hoy está integrada por unas 470 militares- y ampliar la gama de operaciones de una unidad que tiene como objetivo fundamental proporcionar seguridad y protección a todas las personas, embarcaciones e instalaciones de la Armada localizadas entre los ríos Miño y Bidasoa.
En el discurso oficial pronunciado ante el almirante del Arsenal, el vicealmirante Bolíbar Piñeiro, y el comandante del Grupo de Acción Naval 1 de la Armada, el contralmirante Gonzalo Sirvent Zaragoza, López Díaz se dirigió a los recién llegados para señalar que «vuestra labor es un buen ejemplo de las nuevas misiones de la Fuerza de Protección», que además de las mencionadas de guarnición deben simultanearse cada vez más con las «puramente operativas», como el embarque de equipos especiales en las fragatas desplazadas desde Ferrol a Somalia o la lucha contra los incendios.
Indicó: «Soldados de la sección de Bosnia, sin duda vuestra actuación será tenida en cuenta para convencer al mando de la conveniencia de dotar con nuevas unidades al Tercio Norte (...) La tradición militar del Regimiento de Infantería de Marina de Ferrol, unida a la cantidad y a la calidad de la recluta, demanda un aumento de plantilla que llene más si cabe las erosionadas pero robustas piedras de nuestro viejo Tercio, que pese a ser una de las unidades más antiguas de España en activo, continúa desarrollando una más variada actividad que hace 260 años».
La distinción
La ceremonia, que comenzó a las doce del mediodía y duró aproximadamente media hora ante la atenta mirada de los familiares de los soldados retornados, sirvió también para que uno de ellos recibiese la distinción que el resto de sus compañeros recogieron en los Balcanes, al tener que regresar antes a España por una situación familiar.