La supresión del complemento anual de 200 euros a 50.000 beneficiarios de pensiones no contributivas era difícil de vender a la sociedad cuando al tiempo se proclama un esfuerzo presupuestario en políticas sociales, incluso si ese dinero revierte en este colectivo a través de otros programas. Feijoo se vio obligado a rectificar el impopular cambio de estrategia anunciado por la conselleira de Traballo. Cuestión de forma, no de fondo, dijo el PP sobre esta marcha atrás, en medio de una dura polémica. En la misma jornada parlamentaria, Sanidade defendió el retorno de las peonadas, medida del bipartito criticada también con dureza por la nueva Xunta. ¿Otra rectificación? No exactamente, porque Pilar Farjas ya las había supeditado a la mejora del rendimiento quirúrgico. Pero la eficiencia es un objetivo del que, por ahora, nada se sabe.