Desde su construcción, el nuevo Couceiro Freijomil engarza una larga cadena de deficiencias con demasiados eslabones. Las obras fueron entregadas oficialmente hace un mes, aunque comenzó a acoger alumnos en primavera del 2008. Primar el diseño sobre la funcionalidad del colegio está comenzando a pasar factura al Couceiro Freijomil. Quienes lo visitan a diario aseguran que el proyecto no es el más adecuado para acoger niños. La dirección del centro lo argumenta mostrando las pistas polideportivas, situadas a una altura de siete metros y con solo un murete de un metro para proteger el recinto. O mostrando el patio para educación infantil, con suelo de cemento sin ningún recubrimiento para amortiguar posibles caídas. La falta de seguridad ha impedido hasta el momento estrenar estas instalaciones.