Afectados ferrolanos del amianto demandarán a astilleros estadounidenses

Francisco Varela

FERROL

La ayuda norteamericana de los años cincuenta a España, además de leche en polvo y mantequilla, incluyó barcos de guerra. Tras la firma del tratado de amistad entre Franco y Eisenhower, España recibió el primer portaaeronaves moderno, predecesor del actual Dédalo , los barcos militares de transporte Galicia y Aragón, y una docena de otras unidades, que fueron readaptadas en el astillero Bazán de Ferrol, ahora Navantia. Eran buques en cuyos aislamientos térmicos interiores se utilizó gran cantidad de amianto. Muchos trabajadores de entonces se contaminaron, y hoy sufren las consecuencias.

En el proceso de reclamaciones por los complejos vericuetos de los tribunales españoles a muchos les sorprendió la muerte. Por ello, la Federación Estatal de Industria de CC.OO. ha contratado a la filial en España del despacho Irwin Mitchell para agilizarlo. Su representante en Madrid, José María Lorenzo, explicó ayer en Ferrol a un grupo de afectados las nuevas fórmulas que pretenden utilizar, principalmente la extrajudicial, y las acciones internacionales. La letrada Ana Romero, de ese despacho, dijo que se interpondrán reclamaciones en EE. UU. porque aquellos buques fueron fabricados por astilleros americanos a los que se les exigirán responsabilidades. Ha sido tal la avalancha que muchas compañías norteamericanas han ido a la quiebra, si bien existe un fondo creado por los seguros para atender a los afectados.

Romero señaló que otros afectados por amianto del Reino Unido, que fueron atendidos por la filial del despacho en Londres, han dado un paso más al conseguir que las indemnizaciones para los no americanos sean iguales a las nacionales, algo que hasta ahora no ocurría, como ha quedado demostrado con las cantidades pactadas para antiguos trabajadores civiles de la base norteamericana de Rota, en Cádiz, donde también se repararon algunas unidades de la VI Flota.