La Voz examina en hora punta cómo ?se desarrolla la circulación por Ferrol
Los accesos a Ferrol aún no han tocado techo. Están preparados para soportar el tráfico que les echen y ni los 50.000 vehículos que cada día entran en el municipio encuentran mayores problemas que las habituales esperas en semáforos y obstáculos transitorios por obras. Pero las excepciones no pasan desapercibidas a nadie, y la línea se estrecha al acercarse al centro.
Según el estudio del tráfico realizado por el Concello de Ferrol, son tres las horas punta de la circulación. El primer abarrote de las calles se produce en torno a las dos de la tarde, momento en el que los trabajadores del centro regresan a sus casas a comer. Un nuevo pico coincide con el tramo de las 15.00 a las 16.00 horas, cuando toca el regreso al puesto. Y la última estampida se genera a partir de las siete de la tarde.
La Voz ha peinado las calles en uno de esos momentos punta para comprobar los movimientos del tráfico y hacer un diagnóstico de la situación viaria de la ciudad.
Descartadas la avenida de As Pías y el Acceso Norte, pues los enlaces más transitados apenas registran atascos, los principales problemas se generan en el interior y el contorno del barrio de A Magdalena. La circunvalación de Esteiro es uno de los puntos álgidos a las dos de la tarde. En un utilitario, y siguiendo la conducta habitual de los trabajadores del centro, el vehículo arranca motores minutos después de las 14.00 horas en el interior del párking del Cantón. La salida es complicada, y el conductor tiene que apretar el acelerador para incorporarse a la calle de la Iglesia ante el primer despiste o la concesión de cualquier amable ferrolano que cede su puesto en la cola.
Paradas en doble fila
Pese a la presencia de un gran número de coches, la circulación es fluida hasta llegar a la plaza del Callao. Varios camiones y furgonetas de reparto ocupan dobles filas o atascan la parada del autobús, que tarda sus buenos dos minutos en recoger a los que prescinden del vehículo particular para acudir al centro. Pero los conductores se lo toman con una paciencia aparente y sin tocar el claxon, al menos hasta que el convoy arranca de nuevo y un flamante BMW pisa a fondo haciendo chirriar las ruedas.
La subida por Rochel y la plaza de España, en dirección a la carretera de Castilla, no es la opción más transitada, y la gran mayoría de los vehículos giran en Españoleto hacia la avenida de Esteiro.
Superada esa prueba, el conductor da la vuelta bajo la plaza de España y se introduce de nuevo en el centro por la calle del Sol. A esa hora está casi despejada, pues es únicamente el tráfico de entrada el que genera allí los mayores atascos. La ruta sigue hasta el cruce con la calle Coruña, por donde ya se puede descender hacia la calle de la Iglesia y, de ahí, cruzando por delante del teatro Jofre, incorporarse a la circunvalación.
Es entonces cuando se detectan las primeras retenciones. Con el motor al ralentí, varias decenas de coches esperan para sortear el Cantón de Molins hacia la avenida de Esteiro. En unos minutos aparece el foco de los problemas. La solidaridad de dejarse pasar entre los cambios de turno que salen del Arsenal por la entrada provisional genera un bloqueo que, sumado a la impaciencia del resto de conductores y a la coincidencia de la salida de Bazán, causa uno de los mayores caos circulatorios de la ciudad.
Sin policía
Aún así, ningún agente municipal se encuentra en ese momento controlando la situación. Pero la política del sálvese quien pueda disipa las retenciones en varias decenas de minutos.
Otro de los puntos clave es la avenida de Esteiro, en dirección salida, en el tramo entre la calle San Roque y Ánimas, y la avenida de Vigo. Es frecuente encontrar uno de los dos carriles colapsado por estacionamientos indebidos en doble fila, lo que limita el espacio de circulación. Además, la rotonda se queda pequeña para un vial que soporta al día el paso de más de seis mil vehículos.
Pero apenas se circulan unos metros y ya se detecta otro punto conflictivo, el de la incorporación de la circunvalación de Esteiro hacia el Diapasón. Gran parte de los trabajadores del astillero eligen esa salida, aún a riesgo de sufrir retenciones.
Los dos últimos grandes problemas se encuentran en el polígono de A Gándara. El primero, en la fusión de los carriles de Nicasio Pérez, en la salida del hipermercado Alcampo. El otro, frente al tanatorio Artabria, que soporta un volumen de tráfico elevado por la presencia de centros comerciales como el de Odeón.
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