La única oficina que tendrá Caixa Galicia en Caranza no es apta para personas con minusvalías puesto que para acceder a ella hay que salvar al menos diez escalones
17 jun 2009 . Actualizado a las 11:59 h.La decisión de Caixa Galicia de cerrar la oficina de la avenida de Castelao, en Caranza, y desviar su actividad a la ubicada en la Juan de Austria tiene una repercusión en el barrio mucho mayor de la esperada en una medida reorganizativa de la entidad. Lo que para algunos será un simple cambio de sucursal, para otros, como María Álvarez, supondrá a priori una imposibilidad manifiesta para acceder a su banco.
La oficina está situada en una entreplanta, y separada del suelo por al menos una decena de escalones. Una distancia sin posibilidad de salvar para esta joven, que lleva sus 25 años de vida en una silla de ruedas. «En enero había domiciliado mi nómina en la oficina que van a cerrar porque podía acceder sin problemas tanto a ella como a sus dos cajeros», explica. Tras conocer que esta sede cerrará sus puertas el próximo día 26, ayer se dirigió al director de su oficina, quien le comunicó que Caixa Galicia estaba estudiando ya posibles alternativas para mejorar la accesibilidad en la otra oficina. «Supuestamente están mirando para adaptarla, pero mi oficina se cierra el día 26 y yo no sé si van a tardar un mes o un año en arreglarla», afirma.
María sostiene que tiene pocas alternativas. «La mayoría de los bancos tienen escalones en la entrada y en el centro de Ferrol solo puedo acceder a un cajero, que está en la calle. En la avenida de Esteiro si entro al cajero no puedo ni cerrar la puerta y me tengo que apoyar en el borde de la silla para poder sacar dinero», explica. La opción más cómoda para las personas que tienen que moverse en silla de ruedas son los cajeros de los centros comerciales, ya que no están encerrados en habitáculos que limiten sus movimientos, pero también tienen un pero. «Desde hace unos meses me cobran una comisión de cincuenta céntimos, aunque se trate de mi mismo banco», explicó.
Personas de avanzada edad
María Álvarez no entiende como en un barrio como Caranza, en donde viven no solo muchas personas minusválidas, sino también personas de avanzada edad, la única oficina con la que se queda Caixa Galicia cuenta con acusadas barreras para su acceso. Tampoco entiende como en pleno siglo XXI, todavía un gran número de entidades continúen manteniendo limitaciones en sus instalaciones.
Fuentes de la entidad financiera admitieron ayer ser conocedores del malestar existente en Caranza por la clausura de la oficina de Caixa Galicia y los problemas de accesibilidad de la única que quedará en funcionamiento. La caja asegura que está analizando las distintas alternativas existentes para solucionar el problema y estima que, en los próximos días, tendrá el informe para poder tomar una decisión. No obstante, se desconoce el tiempo que tardará en hacer accesible la oficina.