Irisarri: «Hemos demostrado que hay vida más allá de la minoría»

FERROL

El regidor cree que «el trabajo» salvó a su gobierno del «castigo desproporcionado» que recibió tras romper con IU y que el reto «más difícil» aún es la plaza de España

02 jun 2009 . Actualizado a las 13:00 h.

El alcalde Vicente Irisarri cruzará en menos de un mes el ecuador de su mandato tras superar una larga crisis con IU, que culminó con la ruptura del gobierno bipartito y desencadenó un período de duro acoso de la oposición.

-Lo que nos ha salvado, lo que ha salvado al gobierno, es el trabajo. Es lo que mejor sabemos hacer y, afortunadamente para mí, esa ha sido la clave cuando meses atrás estuvimos en circunstancias muy complicadas.

-¿No esperaría que la oposición dejara todo igual?

-Ya, pero se sometió al gobierno a un castigo desproporcionado: retirándole competencias, con la bajada de los sueldos y eliminándole de las instituciones... eso resultó en cosas completamente absurdas, como que la concejala de Servizos no esté en el consejo de administración de Aguas o la de Educación en los órganos de enseñanza.

-¿Pensó en abandonar?

-Esos tres elementos de ataque al gobierno que he dicho se pusieron en marcha con ánimo de que arrojásemos la toalla, pero se encontraron con que el gobierno se consolidó, se galvanizó alrededor de los intereses de la ciudad y multiplicó sus horas de trabajo. Y nadie retrocedió ni un paso para sorpresa de una oposición que nos estaba midiendo por otros parámetros.

-¿Y pueden seguir así?

-Eh... Creo que en este tiempo y ahora hemos demostrado que hay vida más allá de la minoría, que el gobierno tiene la iniciativa y que estamos avanzando en los asuntos importantes. Quizá más despacio de lo que querríamos, pero avanzamos.

-La oposición le acusaba de no negociar, ¿ya negocia?

-Como gobierno en minoría y ya antes, hemos puesto de manifiesto una y otra vez nuestra mano tendida, y se están alcanzando objetivos. El jueves, el gobierno no perdió ni una sola votación en los treinta puntos del pleno, y ya nos había pasado. Tal vez con acuerdos de geometría variable, unas veces ayudan unos y otras veces otros, pero todo está avanzando.

-Si pudiera, ¿qué cambiaría de los dos últimos años?

-Haría una salida menos en tromba y más ordenada. Entramos con tanta ilusión, e imagino también que con tanta falta de experiencia, que actuamos a una velocidad increíble y así también se cometen errores.

-¿Por ejemplo?

-Pues debimos haber corregido el absurdo de la política retributiva [los sueldos de la corporación] en varios pasos, y no de un solo golpe. Eso nos desgastó mucho. Pero cuando se redujeron, nadie abandonó. Ninguno estamos aquí por dinero.

-¿Cuál es el asunto más complicado que ha encontrado?

-De los temas difíciles, el más difícil era y es la plaza de España. Tiene tantas aristas que hay que limarlas una a una. Nuestro primer acierto fue diseccionar el problema. Creo que tuvimos esa... digamos habilidad. Nos hicimos con la propiedad, gracias a la aportación de la Xunta, y luego vimos que una cosa es la superficie y otra el subsuelo, y que cada una debe llevar una tramitación diferente.

-¿No han sido muy lentos los trámites?, van dos años y no ha comenzado la obra final.

-Hemos dado muchos pasos, como la aprobación ayer [el jueves] del anteproyecto del centro deportivo subterráneo. Ahora estamos a punto de cerrar ese capítulo y espero que las obras empiecen este mismo verano. Va a ser una plaza sencilla y digna. No descarto que dentro de un tiempo vuelva a ser reformada, pero nosotros vamos a acabarla y va a ser una plaza normal, como la de cualquier otra ciudad.