José (34 años) es la segunda generación de la floristería Sedes de la carretera de Castilla. «Surgió un día en casa» en una conversación familiar con su padre y su hermano. De esto hace ya quince años, y lo que entonces era una aventura empresarial, se ha convertido en un negocio en el que participa toda la familia.
-¿Es tan idílico como lo pintan eso de pasar la vida entre plantas y flores?
-Todo tiene sus cosas. A mí me gusta. Sobre todo, hacer ramos de novia.
-¿En qué se diferencian del resto?
-Son más sofisticados. Se usan más alambres, perlitas... No solo es flor.
-¿Todavía se estila la galantería de regalar flores a diario?
-Aún hay clientes que cada quince días o así le llevan unas rosas a su mujer. Pero, en general, en España hay las fechas señaladas y nada más. No somos precisamente el país de Europa que más flor vende.
-Y encima, el trabajo es esclavo...
-Ahora hacemos guardias. Ya no es como antes, que pasábamos aquí un fin de semana y otro. Pero las bodas son así, y también los funerales llegan cuando toca.
-Así, con mayo bien entrado, ¿qué flor recomendaría?
-Ahora es todo de invernadero y hay flores todo el año. Pero ahora es la época de las plantas de exteriores. Vienen los geranios, las petunias...
-De todas las flores del mundo, ¿con cuál se queda?
-Me gustan las heliconias y las proteas.
-¿...?
-Son muy exóticas. Las puede buscar en el google.