Cinco siglos de patrimonio histórico, natural y hasta político están amenazados por un pequeño organismo. Un hongo debilita desde hace dos años el tejo centenario de Pontedeume, y es el causante de la caída de una importante cantidad de hojas y del secado de otras que intentan sobrevivir al ataque. El árbol, al que se le calcula una edad aproximada de quinientos años, está incluido dentro del Catálogo Galego de Árbores Senlleiras y es todo un símbolo de la villa eumesa.
Protagonista de novela, escenario de un banquete de la II República y confidente de secretos de Estado de los muchos políticos que debatieron a su sombra. Todo eso y más es este ejemplar, que ocupa veinte metros de diámetro hacia el final del paseo marítimo de Pontedeume.
La inquietud surgida entre los vecinos ha llegado al Concello. En el último pleno el gobierno local fue interrogado por el BNG sobre el estado del árbol. El concejal de Obras y Servicios, Javier Crespo, explicó que hace más de un año y medio se advirtió la situación de deterioro progresivo del árbol, especialmente en su cara norte, donde se aprecia con claridad el resecamiento de las hojas.
Por ello se solicitó a la Consellería de Medio Ambiente, competente en el cuidado de ejemplares protegidos como este y responsable de una actuación de recuperación finalizada en 2003 en la que invirtió 36.000 euros, que emitiese un informe sobre su situación. El documento llegó hace un año y en él se describía el problema: un hongo que afectaba a su desarrollo.
Informe oficial
El informe solicitado por Medio Ambiente a la Estación Fitopatolóxica do Areeiro, perteneciente a la Diputación Provincial de Pontevedra, pormenoriza la afectación. El examen realizado explica que «presenta gran cantidad de brotes epicórmicos y una elevada presencia de líquenes de diversas especies, que denotan una situación no favorable al desarrollo». Sin embargo, asegura que el árbol muestra un vigor y una vitalidad «adecuados». Se descarta la presencia de hongos patógenos que pudieran afectar a las raíces y no se detectaron indicios de pudrición.
No obstante, los expertos observaron un «elevadísimo ataque» de insectos, de dos familias de la especie Coccoidea que ingieren gran cantidad de savia. Su presencia favorece la presencia de hongos conocidos como negrilla o fumagina, que según el informe oficial, también están presentes «de forma abundante». Ambos, tanto los insectos cóccidos como los hongos están provocando un debilitamiento progresivo del árbol debido a la succión de savia y al taponamiento de los estomas -poros de la superficie de las hojas- por parte del hongo.
Ante esta situación, se recomiendan medidas correctoras, entre ellas la eliminación de las ramas muertas y el tratamiento de los insectos chupadores con la aplicación de fitosanitarios para corregir la situación.
El Concello manifestó verbalmente su preocupación por que hasta el momento no se haya aplicado dicho tratamiento y planea reiterar por escrito su petición.
Por su parte, el subdirector xeral de Espazos Naturais e Biodiversidade, Rogelio Fernández, aseguró ayer que la Consellería de Medio Ambiente, Territorio e Infraestruturas ha solicitado presupuesto para ambas acciones y prevé que se pueda aplicar el tratamiento «en las próximas semanas».