Las reducidas dimensiones de Pardiñas hicieron que el técnico aparcase el fútbol combinativo. Ya se aleja de la zona de descenso
04 feb 2009 . Actualizado a las 12:55 h.Dos triunfos sobre el Arosa y el Negreira lanzan al Somozas, que ahora ve a cuatro puntos la zona de descenso a Preferente Autonómica Norte. Su entrenador, Germán Amil, cree que los resultados premian el trabajo de su plantilla desde el verano. Pero advierte: «Hay que sufrir, no queda más remedio».
-¿Qué cambió respecto al inicio de liga?
-Lo más imporante es que recuperamos a gente que teníamos lesionada y eso nos da un nivel competitivo. Con profundidad de plantilla se ve el futuro con más optimismo. Ahora en defensa nos ayudan como centrales Diego Louzao, que lleva cinco partidos seguidos jugando y aporta criterio, y Nes, que ya jugó algo la semana pasada. Después de tiempo sin jugar por una rotura de fibras, podemos contar pronto con Manel. En una o dos semanas recuperaremos a Joaquín. Y Álex Díaz debe estar listo también en diez días.
-¿Qué más ayudó a que cambiasen los resultados?
-Pocas cosas. Siempre vi al equipo muy centrado. El compromiso de la plantilla evitó que me preocupase. Cuando ves a la gente trabajando bien, las derrotas no son tan alarmantes.
-¿Y en el juego? ¿Qué varió?
-Matizamos algunos aspectos defensivos. Era increíble. Fuimos de los equipos más goleados de la categoría [recibió 36 tantos en 22 jornadas]. Los rivales nos metían el 90% de las ocasiones. Sufríamos calamidades de todo tipo. Intentamos corregir pequeñas cosas para estar completamente concentrados los 90 minutos. Aún así, contra el Arosa ganamos 3-2 y con algún tanto extraño en contra. Necesitábamos mucho gol para ganar, y era preocupante. El Gran Peña nos metió cuatro sin haber llegado ni cuatro veces a portería.
-¿Las reducidas dimensiones de Pardiñas le condicionan, pese a que prefiere el fútbol combinativo?
-Me afecta mucho desde el principio de liga, aunque yo ya sabía lo que había cuando llegué. Al principio intentamos combinar y jugar, pero fue imposible. Tuvimos que cambiar el sistema y el planteamiento. Me duele jugar en largo, pero es la única solución. Aquí cualquier equipo te hace daño en cualquier contragolpe después de perder un balón. El campo pequeño debía ser una ventaja para nosotros y no lo fue, sobre todo en la primera vuelta, con partidos frente al Céltiga, Gran Peña y Portonovo en los que no tuvimos suerte. El cambio nos da resultado porque creamos ocasiones de gol.