Manuel redescubre el encanto de la cocina de leña

FERROL CIUDAD

No hay que alejarse demasiado de la ciudad para encontrar a vecinos que llevan casi una semana sin luz. A pocos kilómetros de Ferrol, en Cha da Mariña (Esmelle) vive un desesperado Manuel Pérez Cereijo, de 55 años, que da por perdidas todas las legumbres de su huerta que tenía congeladas, así como la carne, el pulpo... Le indigna que para reclamar tenga que presentar justificantes de todo. «¿Como voy a presentar facturas de mis guisantes?», pregunta.

El caso es que desde el viernes por la noche de la semana pasada vive en la oscuridad. Ha regresado, sin querer, a los viejos tiempos y se ve obligado a encender la cocina de leña si quiere comer caliente.

La falta de suministro eléctrico, que afecta a la mitad de Esmelle, esto es, a unos 170 vecinos, ha cambiado sus hábitos de vida. Aparte de andar con velas y linternas por todas partes «antes estaba más entretenido en casa, ahora me acuesto a las ocho y media de la tarde», explica. Manuel intentó comprar un generador, como varios de sus vecinos, pero «me pedían 1.450 euros por uno de nueve caballos».

En Esmelle también están afectados por el apagón los lugares de Castiñeira, Lodeiro, Currás y Os Migués.

Esta misma desesperación la padecen aún, casi una semana después del paso del ciclón, José Ramón Vidal, que reside en A Bailadora (Mandiá); tampoco hay luz todavía (al menos, al cierre de esta edición) en Vilasanche. Ni en las casas situadas cerca de la playa de Outeiro, en Doniños.