Esta familia lleva cuarenta años distribuyendo en Ferrol y comarca algunos de los mejores caldos riojanos, que tanta afición despiertan en la ciudad
04 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Ferrol es una de las ciudades gallegas donde más fácil resulta degustar los mejores vinos. Gracias, entre otros, a Reyes Yáñez Paz, que hace cuarenta años montó en la ciudad la empresa Distribuciones Yáñez, dedicada a la venta en Ferrol y comarca de los caldos de La Rioja. Ahora, con 72 años, está oficialmente jubilado, aunque no puede evitar seguir echando una mano a su hijo Reyes y a su nieto Gustavo, que han tomado las riendas del negocio familiar. Además, el palo de esta historia compagina ese amor ciego por la enología con la música, pues es fundador y presidente actualmente de la rondalla Añoranzas.
Otro de sus hijos, Fernando, más conocido como Nani, ha decidido seguir su propia senda y ha creado la empresa Deuva, Vinos y Gestión, que no distribuye, sino que se dedica a actuar como intermediaria entre las bodegas y las distribuidoras, como las de su propia familia. En la actualidad, gestiona para distribuidores de Galicia y Baleares los caldos de la bodega Dinastía Vivanco.
Fernando Yáñez confiesa que cada miembro de su familia se introdujo en este negocio por vocación comercial, y también porque «nos quedamos enamoradillos» de los vinos cuando ya de pequeños viajaban con su padre a La Rioja.
«Mi padre es el distribuidor más antiguo en España de los vinos de la bodega Marqués de Cáceres, es un orgullo para nosotros», confiesa Nani, quien es el encargado de relatar la historia familiar y su relación con el vino. Por supuesto, a todos les encanta catar un buen caldo y alimentar aún más esa afición entre los ferrolanos. Por esto, la familia Reyes es una de las impulsoras de la feria Fevino, que este año se celebrará a principios de marzo. En esta ocasión, el certamen contará con la asistencia de Lorenzo Quinn (hijo del famoso actor Anthony Quinn), que el año pasado empezó a comercializar un vino; de Fernando Remírez de Ganuza, y Santiago y Rafael Vivanco.
¿De dónde vendrá esa afición de los ferrolanos a los buenos vinos? En opinión de Nani, esa afición es fruto de años de trabajo de precursores como su padre que durante años se dedicaron a organizar viajes a las bodegas riojanas hasta lograr introducir el gusanillo del vino en la ciudad. «Aquí nos gusta mucho quedar en los bares con los amigos para tomar unos vinos, es algo que nos apasiona», constata Yáñez. Esa afición es fácil satisfacerla en Ferrol, donde abundan los lugares especializados.