La transformación de Ferrol empezó un 4 de julio

F.?F.

FERROL

10 dic 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Todo empezó de noche, como a hurtadillas. El 4 de julio del 2002, miles de ojos incrédulos asistieron a un espectáculo que parecía imposible. La estatua ecuestre del dictador Franco, que desde 1967 presidía la entrada a la ciudad, empezó a elevarse hacia el cielo. Así empezaba la auténtica (y polémica) transformación urbana de Ferrol, en la que, seis años después, la ciudad todavía sigue inmersa.

Cuando, en torno a la medianoche del 4 de julio, el caballo de Franco inició su pequeño destierro hacia el exilio en un recinto militar -en el patio de poniente del edificio de Herrerías-, los ferrolanos empezaron a darse cuenta de que lo prometido por el bipartito de entonces (BNG-PSOE) se estaba haciendo realidad. Para seguir de cerca el espectáculo se juntaron en la plaza miles de personas. La mayoría, favorables al traslado de la estatua ecuestre, celebraron la operación con vítores y música de gaitas. Pero entre la multitud también se encontraban opositores al proyecto ideado por el alcalde Xaime Bello y el entonces concelleiro de Urbanismo Xosé Lastra. Los contrarios al trasladado apenas se dejaron notar, aunque sí se escucharon algunos gritos contra el regidor nacionalista.

Cuatro horas duró la complicada operación. El caballo y el dictador se adentraron para siempre (al menos, hasta el momento) en el recinto militar por la puerta principal de la antigua Bazán.