La Reina recogió una carta de la madre del cabo Gago en la entrega de banderas
Tras recoger la carta que le entregó la madre del cabo Jorge Gago Chao en el acto de entrega de las banderas a las escuelas de la Armada, la Reina cambió su atuendo de gala por uno más cómodo y acudió a la sede de Exponav en Herrerías para inaugurar la muestra A fotografía decimonónica en Ferrol , la principal de los actos previstos para conmemorar el 150 aniversario de la concesión del título de ciudad a Ferrol por su antecesora en el cargo Isabel II.
Acompañada del alcalde, Vicente Irisarri, de la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, de la presidenta del Parlamento gallego, Dolores Villarino, y del comisario de la muestra, Guillermo Escrigas, que hizo de c icerone ; doña Sofía recorrió la sala en la que se ha reunido una amplia serie de fotografías de la ciudad de los años 1858 a 1904, fechas de la concesión del título y del fallecimiento de Isabel II.
La Reina, que se detuvo en varias ocasiones para admirar las imágenes, escuchó atentamente las explicaciones de Escrigas.
Cuando abandono los salones de Herrerías, el personal de seguridad retuvo al público con el fin de impedir aglomeraciones en la entrada. Pero algo ocurrió y la Reina volvió sobre sus pasos. En una situación totalmente inesperada, doña Sofía demostró de nuevo por qué se la considera una experta en protocolo incluso cuando se rompe y hay que improvisarlo.
El público, un tanto azorado, hizo un pequeño pasillo para dejarle vía libre. La Reina pasó entre ellos. Saludó, en un besamanos improvisado, a las personas que la flanqueaban. La seguía la ministra de Igualdad, Bibiana Aído, que en un instante destacó «el buen rato» que estaba pasando en la ciudad.
La Reina ya había demostrado poco antes la misma capacidad, cuando María de los Ángeles Chao le entregó, interrumpiendo el acto militar, una carta acerca de su hijo, que puede ir dos meses a la cárcel por hablar con la prensa del caso de la fragata Extremadura . Tras pasar revista a las tropas, la madre llamó a la Reina, y salió de la tribuna. Fue interceptada por varios soldados, pero la monarca se acercó casi de inmediato y extendió la mano para recoger la misiva. Con una sonrisa y un «no se preocupe», gesto que arrancó los aplausos del público, respondió a las peticiones de ayuda de la madre del cabo.
María de los Ángeles Chao destacó después el buen trato que recibió de los militares, que se preocuparon por su estado de salud tras el incidente, que no interrumpió los actos de entrega de las banderas.
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