Un lavado de cara que va camino de los dos años

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FERROL

Los comerciantes del Mercado Central recibieron de uñas la reforma de la Alameda de Irmandiños, iniciada en abril del 2007, en los últimos días del bipartito PP-IF. La reforma de ese espacio no albergaba en principio excesivas complicaciones, pero finalmente ha encontrado muchas y casi 18 meses después de que las máquinas entrasen en el paseo, las obras siguen sin fecha clara de finalización. El edil de Obras, Miguel Reimúndez, señaló ayer que queda poco para inaugurar la nueva alameda. Todavía será necesario cambiar el pavimento, que el concejal señaló que debe ser más firme, similar al del Cantón, para posibilitar la celebración de la feria y otros festejos en la plaza.

El concejal también señaló que pronto se instalará el mobiliario urbano y el nuevo alumbrado, que solucionará en parte el problema de iluminación de la avenida de Irmandiños, que supone todo un problema para cruzar la avenida de noche con seguridad. Según explicó Reimúndez, se instalarán farolas similares a las existentes en la avenida Compostela.

Sin embargo, matizó el edil, antes de colocar los puntos de luz y los muebles, será preciso rematar las tareas de pavimentación, lo que podría resolverse en las próximas semanas.

Lo más probable es que las tareas estén rematadas antes de que la reforma cumpla los dos años. Sin embargo, la reforma de la alameda ya se ha alargado más de lo previsto en otras ocasiones. El bipartito PP-IF tuvo problemas para poner en marcha las obras por la oposición de los placeros. El nuevo gobierno tuvo que calmar a los comerciantes antes de seguir, y luego se encontró con la desidia de la empresa contratada para hacer las obras.

La situación de casi parálisis, había días en los que solo trabajaban dos personas, se mantuvo hasta finales del pasado año, cuando el gobierno decidió quitar la concesión a la primera empresa y volver a sacar a concurso la reforma.

Desde primeros de año los trabajos han avanzado de forma visible, aunque a trancas y barrancas. El pasado 19 de abril, el bipartito anunció la contratación de la última fase de la reforma de la alameda, consistente en el ajardinamiento, ya rematado, y la urbanización, de la que aún será preciso cambiar el pavimento. Los trabajos estaban presupuestado en 137.000 euros.