Una lacra que vuelve a planear sobre la ría de Ferrol

A.?V.

FERROL

La ría de Ferrol no es capaz de sacudirse de encima el fantasma del furtivismo. Se trata del territorio de Galicia tradicionalmente más castigado por este fenómeno y, como prueba la última intervención de vieira ilegal, continúa proporcionando golpes al sector. Porque este tipo de decomisos suponen un doble efecto. El positivo, y realmente importante, es que se aparta del mercado un producto peligroso para la salud pública. El negativo es que la zona se asocia todavía más a la esquilmación ilegal de los recursos.

En este aspecto coincidían ayer los patrones mayores de Ferrol, Barallobre y Mugardos. Reclaman todos ellos más medios para la correcta vigilancia de un litoral complicado por la gran cantidad de rincones que ofrece para los desembarcos irregulares de especies. El ferrolano, Julio Videira, puso sobre la mesa además la necesidad de buscar alternativas para que los pósitos, con el apoyo del Gobierno gallego, puedan intensificar y coordinar su actuación en tareas de control de los ilegales. De hecho, antes del verano se planteó ya un plan conjunto para que, durante el estío, los controles se extendiesen durante las 24 horas de la jornada todos los días. Pero, finalmente, quedó en aguas de borrajas. Sucesos como el último decomiso vuelven a poner sobre la mesa la necesidad de tomar medidas en este sentido.

Los números

Las cifras también cantan. Aunque ninguno de los patrones mayores considera que la declaración como zonas C de los bancos de almeja más ricos de la ría haya contribuido al repunte del furtivismo, asegurando que se trata casi siempre de los mismos ilegales, los números dictan una realidad diferente. De hecho, como ya publicó La Voz el pasado 24 de julio, solo de enero a junio del presente ejercicio, según los datos oficiales proporcionados por la Consellería de Pesca, los agentes del Servizo de Gardacostas de Galicia requisaron en la ría un total de 676 kilos de producto extraído de manera ilegal, almeja y vieira en su práctica totalidad. En todo el 2007 el volumen de decomisos se quedó en unos 700 kilos. Dicho en otras palabras, en medio año se quitó de la circulación en la ría de Ferrol tanto marisco ilegal como en todo el pasado ejercicio.

Frente a la posibilidad de que haya una escalada en la actuación de los furtivos, desde la Consellería de Pesca, aunque se admiten las dificultades que existen en la zona, se resalta que el aumento de los kilos de especies intervenidas obedece a una intensificación de las labores de vigilancia por parte del Servizo de Gardacostas. En cualquier caso, los hechos apuntan a la necesidad de aumentar el trabajo de Administración y de los profesionales del mar para que la ría se libre de la etiqueta de terreno abonado para los furtivos.