Hace seis días, diez artistas internacionales, entre escultores y pintores, llegaron al parque temático de Aldea Novas, en Narón, para, inspirados por la propia naturaleza, crear obras de arte que perecerán en los montes de Sedes. Ayer, última jornada del encuentro Arte e Natureza, se exhibieron las creaciones ya terminadas e integradas en el paisaje.
Hubo contratiempos, sorpresas, pero mucha complicidad y buena sintonía entre los artistas, lo que provocó que, según afirmó Luis Rapela, escultor y organizador, «haya una calidad enorme, no hay obra inferior».
Yukiko Kitahara, japonesa afincada en Andalucía, tenía pensado emplear barro para crear orejas de cerdo sobre el molde de un animal de verdad. El tiempo que tardaban en secarse llevó a la artista a cambiar la materia prima, y confeccionarlas de cera. Pares y pares de pabellones auditivos colgaban, a modo de flores, de un árbol de Aldea Nova. «Representan el silencio de la naturaleza», explicó Yukiko.
El escultor gallego Xuxo Vázquez, único español que expuso en la villa olímpica, también introdujo variaciones entre su idea original y la obra terminada ayer. «Quería utilizar árboles vivos, pero como no había un bosque muy cerca, me decanté por crear una especie de dolmen con troncos recubiertos de papel de periódico sobre una alfombra de carbón», señaló el creador. Son troncos momificados, apunta Vázquez, «a los que se les devuelve lo que se les ha quitado. Los periódicos están colocados al revés para denunciar la manipulación de los medios».
Dos ventanas
Rapela creó su ventana de pizarras dos veces esta semana. La primera se la llevó el temporal y la segunda lucía perfecta ayer. Incluso, su autor habilitó un asiento para hacer más agradable las vistas.
A escasos metros, instalaba Agustín Ruiz de Almodóvar un bastidor de madera sobre el que se enrollaba una cuerda de piano. Lo confeccionó en un taller situado a unos metros de Aldea Nova, donde disponía de todo tipo de herramientas. Al parque, la obra de arte bajó en tractor.
Los cuadros y composiciones de Spela Trobec (Eslovenia), Celedonia García y Valerie Buffetaud (Francia) decoran la entrada de Aldea Nova, apoyadas sobre caballetes. «Lo bueno de estos encuentros es que te permiten innovar, emplear material que hasta ahora no utilizabas, como ramas, paja o tela de saco», señaló Spela. Los artistas ya se han ido de Sedes, pero su legado se queda aquí.