Un electricista declaró que vio y escuchó al militar pedir a sus superiores que apagasen la fragata
30 jul 2008 . Actualizado a las 10:27 h.Nuevos testigos que comparecieron en la causa judicial por el accidente de la fragata Extremadura avalan la versión del cabo Jorge Gago, que ha denunciado que la explosión, al menos en sus consecuencias en vidas humanas, pudo evitarse.
El siniestro ocurrió la madrugada del 19 de diciembre del 2005. El buque, una vieja unidad de la Armada accionada con turbinas a vapor de agua, se encontraba atracada en un muelle del Arsenal Militar cuando reventó la caldera y mató al cabo primero Francisco Javier Pérez Castrillón y al marinero coruñés Erik Noval Gómez. La instrucción de la causa está a cargo del Juzgado Togado Militar Territorial 41, con sede en A Coruña.
Así, Eduardo Sanz Emeterio Santalla, el electricista que se encontraba de guardia aquella noche, asegura haber visto cómo el cabo Gago discutía con unos superiores y se marchaba enfadado. Incluso que antes de entrar en su camarote propinó varias patadas contra la puerta de los servicios. En su comparecencia ante el tribunal, el pasado día 18, el electricista dice que escuchó perfectamente que Jorge Gago insistía ante sus jefes en que era necesario apagar la máquina por el peligro de que reventase. Había un indicador de peligro como es la contaminación por cloro.
Sanz Emeterio confirma lo dicho por otros tripulantes en el sentido de que tras el siniestro, el segundo comandante reunió a la dotación y, a través de otro mando, les dijo «que nadie debía hacer ningún comentario acerca de lo ocurrido ni con la prensa ni con sus familiares, en tono amenazante y gritando».
Ha prestado declaración también el capitán de corbeta Víctor Porta, entonces segundo comandante de la fragata, que fue mucho menos preciso en las cuestiones técnicas, pero claro al afirmar que Gago pidió un cambio de destino para tener más tiempo para preparar los exámenes y conseguir la permanencia en la Marina e hizo referencia también a los problemas que tenía entonces el cabo al ver que le reducían su calificación o valoración de sus superiores, cuestión que lo habría enfrentado con su jefe al que imputa parte de la responsabilidad.