Todo un escaparate al mundo en el recinto ferial

Ilda Mosquera Rey

FERROL

09 jul 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La Feria de Muestras del Noroeste abrió ayer las puertas de su 46 edición. El recinto ferial se ha convertido en un escaparate multisectorial en el que se exponen las últimas novedades del mercado, desde las nuevas tecnologías hasta la artesanía. Con respecto a otras ediciones, este año se ha conseguido una mayor participación de instituciones municipales, por lo que la feria será un instrumento publicitario del importantísimo potencial turístico gallego. En el apartado institucional cabe destacar la presencia de la Comunidad Autónoma de Murcia, que mediante su Consejería de Industria y Comercio ha apostado por 46 edición de FIMO como plataforma para dar a conocer su artesanía. José Rosillo de artesanía D'Kastro, una de las marcas participantes en el puesto de Murcia, declaró: «Sabemos que la feria tiene gran poder de convocatoria, nuestro objetivo es dar a conocer nuestro producto, tener venta y si tenemos éxito, repetir».

Otro puesto que se estrena este año en FIMO es el de la Asociación de Enfermos de Alzhéimer (Afal), que ofrece un circuito interactivo cuyo objetivo es que los participantes se pongan en la piel de un enfermo de alzhéimer. Milagros Prieto, presidenta de la asociación explica que «un enfermo de alzhéimer lo que tiene son pérdidas de capacidades y con este circuito intentamos que la gente se ponga en la piel de los enfermos».

El circuito fue diseñado por la directora del centro terapéutico, Araceli Prieto, siendo ahora modificado por la coordinadora del centro de día, Silvia Loureiro. La actividad cuenta con varias estaciones. En la de entrada se expone en que va a consistir el recorrido, la primera pretende poner de manifiesto las dificultades de memoria y de orientación de un enfermo de alzhéimer, en la segunda fase se trata de sensibilizar acerca de los problemas de comunicación que tienen los enfermos. A esto siguen unas pruebas que pretenden que los participantes comprendan los sentimientos de un enfermo a la hora de realizar algunos movimientos. Otra de las estaciones trata sobre las dificultades que tienen los enfermos para explicar lo que sucede a su alrededor. La quinta área hace alusión a las repercusiones de las alteraciones que produce el alzhéimer en la vida cotidiana. En la estación de salida se proporciona un cuestionario de evaluación y el recorrido finaliza en una zona donde se proyectan imágenes y se reproduce música de los sesenta y setenta.

La feria contó ayer con la presencia de Fina Casal, una artesana que lleva hilando lana toda la vida. «Lo aprendí de mi madre y de mi abuela». Los productos que hace habitualmente son mantas, patucos, alfombras, chaquetas y bolsos. Comentó que acude a FIMO porque «te conoce mucha gente». A la pregunta de si la gente aprecia la artesanía, Fina Casal responde que «no todo lo que debería».