El campo más pequeño de Segunda condiciona al Racing en una cita clave

FERROL

Juan Veiga exige más intensidad, atención en los balones aéreos y agresividad en la zona de rechaces

07 may 2008 . Actualizado a las 02:07 h.

El Racing se juega media temporada en un campo especial. El sábado visita al Granada 74 en el estadio Escribano Castilla de Motril, con el terreno de juego más reducido de todo el fútbol profesional. Presenta medidas reglamentarias, pero atípicas, con solo 100 metros de largo y 60 de ancho. El entrenador de los ferrolanos, Juan Veiga, admite que deberá extremar las precauciones con las que se presentó en Ipurua, otro de los recintos más pequeños de Segunda.

Heredero del Ciudad de Murcia, el Granada 74 se refugió en Motril ante la imposibilidad de jugar sus partidos como local en Los Cármenes, el principal estadio granadino. El Escribano Castilla superó en verano el visto bueno de la Liga de Fútbol Profesional gracias a que le aplicó la moratoria de dos años como si fuese un club recién ascendido. Solo fueron necesarios unos retoques menores, como obras en los banquillos y una sala para los controles antidopaje.

«Va a haber muchísimos balones al área, casi como siempre, pero con más intensidad. Debemos estar muy concentrados porque el balón va a estar mucho tiempo por las áreas», considera Juan Veiga, que espera un partido similar a los que suelen disputarse en Ipurua. «Tenemos que evitar perder la pelota en zonas peligrosas y estar más metidos en los balones colgados, que habrá muchos», añade el preparador del Racing.

Además, cualquier jugada alrededor del área entraña peligro por la calidad de José Juan Luque. «Desde cualquier lado saca las faltas al área porque tiene muy buen golpeo», considera el preparador mugardés.

«Tenemos que estar muy atentos a las disputas y a la zona de rechace», reitera Veiga. En Ipurua, Rubén García jugó un papel importante por delante de la defensa, pero cumplirá un partido de sanción ante el Granada 74 por acumulación de amarillas. «Su baja es sensible porque nos ayudaba mucho ahí. Le tengo que dar vueltas a la solución. En campos así es importante dominar el juego aéreo y la zona de rechace, quizá más peligrosa todavía que ese primer balón», comentó Veiga tras el primer entrenamiento semanal.