El Puerto ha captado ya cuatro escalas de cruceros para el 2009

FERROL

A pesar de que el sector se encuentra en un momento poco boyante a causa de la crisis económica en Europa y de que la dársena ferrolana es todavía una debutante en el competitivo mercado crucerístico, la Autoridad Portuaria Ferrol-San Cibrao y la consignataria Rubine e Hijos -la encargada de mediar entre el organismo y las navieras- han conseguido ya cuatro escalas de cruceros para el 2009. Se suman a las seis que están previstas para el presente ejercicio que será, hasta el momento, en el que se registre un mayor tránsito de estos grandes buques turísticos en la dársena local.

El director de Rubine e Hijos, Luis del Moral, explicó ayer que los cuatro atraques cerrados para el próximo año, todos ellos de cruceros de la naviera Fred Olsen, se habían ofertado antes de acudir a la mayor feria sectorial del mundo, la Miami Seatrade, que se desarrolló del día 10 al 13 de marzo. Allí se sellaron. De este modo, como se puede comprobar en la tabla anexa, el Boudicca recalará en la ciudad el 28 de agosto del 2009. Hasta tres veces lo hará el Black Watch : el 20 de mayo, el 1 de agosto y el 27 de octubre. Se trata del buque turístico que en más ocasiones, hasta el momento, ha visitado la urbe. Solo este año tiene previstas otras tres paradas.

Del Moral no ocultó, sin embargo, que las negociaciones en esta ocasión han sido «especialmente duras por las cada vez más exigentes condiciones que se demandan desde las navieras, y sobre todo tomando en consideración que Ferrol no es un puerto de destino, sino que es una zona de paso, por lo que es necesario promocionarlo de forma adecuada».

¿Cómo se está haciendo esa promoción? Ampliando los reclamos para interesar a los viajeros durante su estancia en la urbe, que es de unas doce horas, aproximadamente. Ahora, además de la riqueza modernista de la ciudad, el Arsenal y los castillos de San Felipe y La Palma, se hace especial hincapié en la difusión de otros puntos de la comarca que, por sus características, se convierten en zonas turísticas diferenciadas. En concreto, se plantea la posibilidad de hacer excursiones en autobús al santuario de San Andrés de Teixido y ver sus acantilados -unos de los de mayor altura de toda Europa- o a localidades de arraigada tradición marinera, como Cedeira.