«La fotografía me ha enseñado a mirar»

Camila Losada

FERROL

El lucense José Luis Fernández Liz, residente en Madrid, exhibe sus últimas creaciones en Pontedeume

29 mar 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Economista, periodista y director de un instituto en Madrid, José Luis Fernández Liz afirma que lo único verdaderamente destacable en su currículo es ser gallego hasta las últimas consecuencias. Residente en Madrid desde su más tierna adolescencia, expone simultáneamente en el Teatro de Madrid una muestra de fotografía creativa Detrás de la mirada, y en Pontedeume otra totalmente diferente con el curioso título de Pontedeume Ho-yer.

-Dedicarse a la fotografía, dirigir un instituto, colaborar con una revista de economía y montar dos exposiciones al tiempo. ¿No es demasiado?

-Pues sí, a lo mejor es demasiado, pero bueno, sarna con gusto no pica. Cuando uno hace cosas que le apetecen, se deja la piel si hace falta, y sin notar el esfuerzo.

-Hablemos en primer lugar de la exposición de Madrid. ¿Qué nos muestra en «Detrás de la mirada»?

-Detrás de la mirada pretende ser una visión «ensoñada» de temas concretos: el mar, los toros, la mujer, el amor?, a través de desenfoques, barridos y deformaciones, con un aire de insinuación, de recuerdo o de recuperación en la memoria.

-La exposición de Pontedeume es un poco más realista.

-Sí, es un trabajo que he estado realizando a lo largo de tres años con fotografías antiguas y actuales de Pontedeume. Se trata de incorporar a las imágenes una dimensión que de por sí no tienen, que es el tiempo.

-¿Qué significa «Pontedeume Ho-yer»?

-Pontedeume Ho-yer quiere ser la visión actual de un tiempo pasado, un intento un tanto alocado de dotar a las imágenes de algo que no poseen. Al hacer una foto el tiempo se detiene en ella, queda congelado, de alguna forma la hace eterna. En el fondo, es realmente un proyecto imposible que trata de devolverles a las fotos el tiempo que en su día les ha sido robado.

-¿Desde cuándo su interés por la fotografía?

-Desde que tenía uso de razón. Para mí la fotografía siempre ha tenido algo especial. Posiblemente sea esa facultad que le permite atrapar indefinidamente un momento o un acontecimiento. Una situación efímera pasa a ser eterna. Es magia en estado puro.

-¿La fotografía ha dejado de ser arte para convertirse en un producto informático más?

-Es absurdo discutir si la fotografía es arte o no. Nadie puede negar la importancia social y la fuerza expresiva que tienen las imágenes en la vida del hombre de hoy. Para mí, en todo caso, la fotografía es un medio con el que me expreso y que requiere disciplina, educación estética y dedos ágiles.

-¿Se considera más artista que fotógrafo o al revés?

-Nunca he tenido la sensación de ser ni demasiado artista ni demasiado fotógrafo. Creo que soy un observador atento que va por la vida con una cámara colgada al hombro. Lo que realmente me apasiona es ir por la calle con los ojos muy abiertos a encontrarme con esa fotografía que me espera. Tengo el convencimiento de que la belleza puede estar escondida en cualquier rincón.

-¿Prefiere algún tipo de fotografía en especial?

-Me gusta la fotografía de la calle, la fotografía sin artilugios. Mis fotos favoritas son las fotos de a pie. Me interesa la posibilidad de ver de manera novedosa las escenas que se han hecho viejas porque nos las encontramos a diario.

-¿Qué le pide a la fotografía?

-Nada. A mí la fotografía me lo ha dado todo, me ha enseñado a caminar despierto, a mirar con mimo y a tener muchas ganas de seguir.