El amor que resucitó al «Dosca»

Beatriz Antón beatriz.anton@lavoz.es

FERROL

Hoy me voy a poner algo sentimental. Romántica. De color rosa. Pero es que la historia se lo merece. Porque éste que les voy a contar es un cuento sobre un coche, sí, pero también sobre el poder del amor. Todo comenzó en el año 2000, cuando el santiagués Lolo Rey y su por entonces novia, la ferrolana Lucía Bruquetas , decidieron comprarse un dos caballos alemán -un modelo 2CV6 Club al estilo charlestón-, que era precioso, aunque ya estaba un poco destartalado. «Nos costó 200.000 pesetas y lo compramos con el primer sueldo que ganó mi mujer», rememora Lolo nostálgico. Los dos estaban encantados con el «Dosca» -como llaman al coche-, pero las reparaciones les salían demasiado caras. Así que dos años después de comprarlo decidieron venderlo a un transportista de Ferrol. «El mismo día que se lo entregamos nos arrepentimos», cuenta Rey. Los meses pasaron y la pareja no se podía olvidar del bólido: «Lucía veía otros dos caballos por la calle y le daba mucha pena», rememora su hoy ya marido. Así que Lolo tuvo una idea genial. Pensó en recuperar el Dosca y regalárselo a su mujer por su segundo aniversario de boda. Pero no fue nada fácil. Había perdido la pista del transportista y tuvo que remover cielo y tierra para localizarlo. Pero lo consiguió. Ángel , el nuevo dueño, también se había encariñado con el coche, pero al ver a Lolo tan ilusionado, decidió vendérselo. Y le hizo más feliz de lo que nunca hubiera podido imaginar. Un día, a la salida del trabajo, Lucía se llevó la alegría de su vida: allí estaba Lolo, sonriente, esperándola con su precioso dos caballos. La sorpresa definitiva. Pero no se crean que la historia termina ahí. Lucía se puso muy contenta, sí, pero el Dosca estaba en muy mal estado, hecho trizas y no había pasado la ITV. Así que mientras no encontraban una solución, a la pareja no le quedó más remedio que guardarlo en un garaje. Y allí permaneció durante un año y medio. O eso, al menos, era lo que creía Lucía. Porque, por las tardes, sin que ella supiera nada, Lolo urdía su plan. Tras pedir un crédito de 10.000 euros, el marido de Lucía se decidió a restaurar el Dosca de manera integral. Sacó el coche del garaje, compró respuestos en Alemania, Austria y Francia y llevó el bólido a los talleres Fersa de Ultramar para hacerlo resurgir de sus cenizas. Todas las tardes acudía allí para ver cómo evolucionaba la operación de cirugía mecánica. Y mientras tanto, Lucía no se enteraba de la misa la mitad. «A mí mujer le decía que estaba trabajando o que tenía una reunión, para que no sospechase», cuenta Lolo orgulloso. Los de Fersa , junto a los mecánicos de talleres Lumar -que pusieron a punto el motor-, hicieron «una obra de arte». Y por fin llegó el gran día. Como ya había hecho un año y medio antes, Lolo fue a buscar a Lucía al trabajo con el coche de sus sueños. Para darle una sorpresa. Pero esta vez la reacción fue diferente. «Nada más verme, me preguntó: '¿De quién es este coche?' El dos caballos estaba tan cambiado que no lo reconoció», cuenta el marido de esta romántica historia. Después llegaron las aclaraciones, las alegrías... Y los besos. Lolo asegura que el Dosca «no saldrá nunca más de la familia». Y acaricia un sueño más: viajar hasta Austria con sus dos amores -Lucía y su dos caballos- el próximo verano. ¡Ay...! Urza enseña dibujo creativo en Sargadelos. Y después de tanto amor, les dejo con un poco de cultura. Porque resulta que a la gerente de la galería Sargadelos , Verónica Martínez -que es una de esas personas que no pueden estarse quietas-, se le ha ocurrido organizar una nueva actividad formativa en el espacio cultural que comanda en la calle María. Se trata de un taller de dibujo creativo, que comenzará a funcionar probablemente a mediados de marzo y que será impartido por el escultor y ceramista Javier Meléndez Ortega , más conocido como Urza . Lo novedoso de la actividad es que estará especialmente destinada a los adolescentes -aunque no se cerrará la puerta a nadie, siempre que tenga más de 14 años-, un sector de la población al que la oferta de ocio de la ciudad no ofrece demasiadas alternativas, en opinión de Martínez. «Prográmanse moitas actividades para nenos e adultos, pero os adolescentes seguen a ser os grandes olvidados», advierte la gerente de Sargadelos. El curso se prolongará hasta finales de este año -con un descanso de dos meses en verano- y para asistir no hace falta tener conocimientos previos. «É un curso moi aberto; tanto pode ir a xente que xa teña experiencia como aqueles que partan de cero», dice Martínez. Umm... Tal vez me anime.