«El palleiro es un perro leal y valiente, muy adaptado a Galicia»

Francisco Varela

FERROL CIUDAD

A Roberto Carrodeguas Vilar se le nota su pasión por los perros de raza can de palleiro. Directivo del club gallego, es propietario de Gipanto , uno de los ejemplares más premiados en los encuentros monográficos. Para tener donde criar sus perros, Roberto, funcionario judicial, dejó Ferrol y se trasladó a San Sadurniño.

-¿Can de palleiro, popularmente, es un perro sin raza, no es así?

-Sí lo era, pero es probable que proceda de un mal entendido porque el palleiro siempre fue una raza y así se conservó en el interior de Galicia, donde se le conocía también como lobeiro. Es como todos los perros pastores, sean alemanes, belgas, italianos u holandeses. Es una raza reconocida, como otras especies que les ocurrió lo mismo. ¿No ocurrió lo mismo con la vaca rubia o la gallina de Mos?

-¿Qué cualidades aprecia en ellos?

-Tiene las mismas que las demás razas de pastores: equilibrados, polivalentes, que tanto guardan el ganado como lo pastorean o vigilan la casa. Son muy leales y valientes. Pero el palleiro tiene algunas cualidades propias, que son las que más que agradan.

-Cuénteme esas particularidades.

-Es más resistente y muy adaptado a nuestro clima de Galicia. A diferencia del pastor alemán, que huye ante el lobo, el palleiro le hace frente y protege el rebaño; hay experiencias en que demostró esta cualidad. El lobo, entonces, se marcha, no porque no pueda con el palleiro sino porque podría salir herido de la pelea y herido no puede cazar, moriría de hambre.

-¿De donde procede?

-Casi todos los pastores llegaron con las invasiones de los pueblos centroeuropeos y pensamos que el palleiro, también.

-¿Vio usted alguna situación de este tipo de las que me habla?

-Me pasó a mí hace poco. Andaba con el perro por un monte de San Sadurniño y me salió una hembra de jabalí con cuatro jabatos. La cerda, como reacción ante el posible peligro de sus hijos; se lanzó contra mí. Gipardo , que andaba lejos, vino como un rayo cuando notó que estaba en peligro y se lanzó a la espalda de la jabalina. Acabó herido por los colmillos, pero se curó y se salvó.