El drama de la inmigración es nuestro problema

FERROL

El hecho de que el rescate lo haya hecho un pesquero gallego nos acerca al drama. Pero la tragedia de la inmigración ilegal ya era inmensa antes de que el Tiburón III, con base en A Guarda, recuperase siete cadáveres y salvase a un náufrago de un cayuco. Y seguirá siendo un gravísimo problema cuando los focos se hayan apagado. Son tantos los muertos en su intento desesperado por alcanzar la costa de la abundancia que ni siquiera hay cifras oficiales. Mueren intentando llegar a Canarias o Andalucía; cuando creen dirigirse a Italia y en realidad los dejan a unas millas de un acantilado libio; cuando desde Eritrea o Somalia tratan de cruzar el mar Rojo y los arrojan por la borda; cuando caen en la trampa de las mafias tras cruzar el río Grande. La tragedia es mundial. La solución también debe serlo: la miseria del sur es nuestro problema.