Un juicio por una agresión acaba con una discusión sobre el diente que perdió la víctima

La Voz

FERROL

Lo que comenzó ayer en la Audiencia Provincial coruñesa como un juicio contra una pareja acusada de agredir a un conocido finalizó con una discusión sobre las verdaderas lesiones que había sufrido la víctima. Aseguraba que había perdido, debido a los golpes, un incisivo inferior, mientras que el forense testificó que las lesiones habían sido en una pieza dental del maxilar superior. Lo único en que todos los testigos coincidieron es que hubo una pelea en el exterior de un supermercado situado en la carretera de Castilla, el 12 agosto del 2002. Los dos acusados aseguraron que cuando estaban en el establecimiento, el hombre, al que conocían, les ofendió y posteriormente comenzó una pelea en la calle. «Me insultó, a él nadie le pegó, pero me empezó a puñetear y yo me lo intenté quitar de encima», explicó la acusada, que vinculó la pelea a una venganza por acoger a su mujer cuando lo denunció por malos tratos y aseguró que ya había sido amenazada con anterioridad. El otro acusado declaró que sólo intervino en la pelea para separar a su compañera del hombre. «Patadas y de todo» La declaración de la víctima, que fue amonestado por el magistrado por rechazar comentar qué había pasado en un primer momento, negó que hubiera iniciado la pelea, aseguró que le dieron «patadas y de todo», y que le rompieron un diente y los pantalones. El policía que lo trasladó al centro médico declaró que, en su día, la víctima le había contado que la acusada le había dado con el bolso en el labio y por eso sangraba. Si bien la fiscal mantuvo su petición inicial de una pena de prisión de cuatro años y seis meses para ambos imputados por un delito de lesiones, la defensa del acusado pidió su absolución al considerar que no participó en la pelea y tildó de «falseada» la declaración de la víctima al quedar en entredicho qué pieza dental había perdido. La letrada de la mujer también pidió la absolución al entender que no existen secuelas irreparables de las lesiones, ya que la deformidad que supone la pérdida de un diente no es permanente, y cuestionó el cuidado de la dentadura de la víctima, al que ya le faltaba otra pieza.