Las pintadas vuelven a inundar las calles de Ferrol. Siempre las hubo, pero esta forma de vandalismo urbano ha repuntado durante el último año. No se trata de un problema pequeño, sumado a los destrozos en el mobiliario urbano y a otras formas de vandalismo, cuesta al Ayuntamiento cerca de 250.000 euros cada año.
La zona de la ciudad más castigada por los grafitos es sin duda el centro. Las pintadas se acumulan en el Cantón, en los comercios vacíos del barrio de A Magdalena, en Irmandiños, en la plaza de Amboage... Pero sobre todo las hay, y muchas, en Ferrol Vello, que va camino de parecer un cromo.
Pero no son los únicos lugares, ni mucho menos, hay pintadas incluso en las medianas de hormigón del acceso norte. Las únicas paredes que parecen inmunes a esta lacra son las del Arsenal, quizá sea por la vigilancia continuada de las mismas.
¿Qué dicen las pintadas? De todo. Unas cuatro de cada diez aproximadamente son simples firmas o símbolos incomprensibles. Otras, dos de cada diez, son mensajes simples, desde declaraciones de amor (de las que cada vez se ven menos) a intercambios de insultos, acontecimientos personales (desde bodas a mudanzas) o tonterías como: «No tía, de setas».
El grupos mayoritario está compuesto por las pintadas con de contenido político o reivindicativo, en el que también hay de todo. Abundan los mensajes de contenido supuestamente izquierdista o independentista, como el «Moncho Reboiras assassinado polá Policia espanhola en Ferrol 12-VII-1975 Sempre Presente!!» (sic), garabateado en negro en el inútil sanitario público del Cantón.
También el otro extremo del espectro político participa en el costoso entretenimiento de destrozar las calles de todos los ciudadanos. Hay pintadas de la extrema derecha en los muros de la concatedral y esparcidas por media ciudad. Muchas son simples símbolos y fechas, incomprensibles para los ajenos a ese mundillo asfixiante.
Pero quizá el principal protagonista del repunte de las pintadas (hay que tener en cuenta que todas las categorías anteriores existen desde hace ya años) es el movimiento contra la planta regasificadora de Mugardos. Un alto porcentaje de los escritos contra Reganosa, en las que se llama «Reganoxo» a la industria, están firmadas por el grupo independentista Nós-UP, que deben tener lo de las pintadas como práctica común, ya que su web recogía el viernes la denuncia presentada por la policía nacional contra dos de sus militantes en Trasancos, pillados mientras «realizavam um mural com a legenda 'Independência' num muro sem qualquer valor patrimonial» (sic).
Tanto empeño de unos y otros por hacer publicidad de sus ideas por medios irregulares sale al Concello por una parte de los citados 250.000 euros anuales. Hay que sumarles la máquina especializada que se adquirió a principios del pasado año por más de 40.000 euros, y el gasto que muchos ciudadanos anónimos se ven obligados a hacer para adecentar sus casas.