Una jornada de adaptación sin apenas llantos entre los pequeños

L.A.N.

FERROL

Los niños inscritos en la galescola de Perlío entraron ayer en las instalaciones como Pedro por su casa. Ni un solo llanto. «Claro que estiveron en todo momento cos pais», detallaban ayer desde el Concello. Para muchos, ésta será la primera vez que pasarán períodos del día en un entorno desconocido. Es por esto que los primeros días de galescola servirán para adaptar paulatinamente a los pequeños.

«Os únicos choros foron cando tiveron que irse», apuntaba Rita Couto tras ver cómo a uno de los niños le costaba desprenderse de sus nuevos juguetes. Luego, la presencia de los progenitores se irá reduciendo poco a poco y los pequeños ampliarán su tiempo de estancia en los aularios.

El alcalde, quien inspeccionó ayer junto a Couto la llegada de los primeros niños al antiguo escolar de A Torre, destacó que «non se trata dun aparcadoiro de nenos». Todo lo contrario, la concejala de Benestar destacó que los pequeños tendrán la oportunidad, desde una edad temprana, de «aprender uns valores de coeducación que van ser importantes no seu desenrolo», incluidas las políticas de normalización lingüística que ayer se podían ver a través de cualquiera de las muchas banderas de Galicia bordadas por doquier.

Pero, sobre todo, la principal función de este servicio novedoso y «pioneiro» para Fene es la de favorecer la conciliación de la vida familiar y laboral de los vecinos del municipio, así como la «escolarización» de los niños en edades que, según Puentes, «están máis desatendidas» por los programas educativos de las administraciones.