El programa de alquiler de ciclos, que arrancó ayer en el barrio de Esteiro, espera la aceptación del público
18 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.ferrol | Si antes visitar Ferrol en bicicleta era casi misión imposible si no se llevaba de casa, desde ayer todos los aficionados al deporte lo tienen mucho más fácil para recorrer el casco urbano de la ciudad.
La Concejalía de Medio Ambiente del Concello de Ferrol dio inicio, después de un pequeño retraso provocado por problemas informáticos, al esperado servicio público de alquiler de bicicletas. Aunque en el proyecto se establecen tres marquesinas -que se instalarán en Esteiro, Caranza y Curuxeiras-, de momento se ha habilitado sólo la de Esteiro (junto al pabellón polideportivo), a expensas de que en la primera quincena de septiembre se le unan las otras dos.
La del populoso barrio será, según informaba ayer la concejala de Medio Ambiente, María López, en Radio Voz, «una estación piloto porque es necesario hacer pruebas del sistema, ver cómo funciona y adaptar el software».
Una vez resueltas las dificultades que impidieron tener el servicio a punto hace unas semanas, el recién estrenado sistema informático permitirá, cuando se finalice la instalación de las tres bases prometidas, «llevar un control exhaustivo» sobre cuáles son las de mayor afluencia, así como la frecuencia con la que cada usuario accede al servicio y las horas o fechas más concurridas. Todo para saber, como apunta María López, «si el servicio tiene la aceptación que nosotros pensamos».
Para acceder a esta iniciativa, los interesados deben dirigirse, provistos de DNI, a las oficinas de turismo de Ferrol -ubicadas en el muelle de Curuxeiras y Porta Nova- donde se les facilitará un impreso para cubrir y firmar, de modo que queden aceptadas por parte del usuario las condiciones para acceder a los vehículos. En un breve período de tiempo, éstos podrán disponer de sus tarjetas identificativas para empezar a disfrutar de este ecológico método de transporte. El sistema de préstamo de bicicletas no tiene complejidad. La edil de Medio Ambiente explicaba ayer que «símplemente con acercar la tarjeta al piloto rojo que se ve en la base, la bicicleta se desprende con facilidad y te la puedes llevar». El proceso de devolución será igual de sencillo.
De momento el Concello ha usado 92.000 euros de los 140.000 aportados para este proyecto por el Inega y el Idae tras un convenio de colaboración. Se destinaron a «la instalación y suministro de 100 bicicletas». Los usuarios sólo podrán disponer de 30 pues las otras se reservarán para recambios.