El futuro de la infanta CristinaTitular cuerpo 22 para géneros complementarios a cuatro La doble estrategia del rey
ESPAÑA
La Fiscalía considera que no está implicada en las irregularidades
30 dic 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Iñaki Urdangarin se ha convertido en el primer miembro de la familia real que resulta imputado. El impacto de las graves acusaciones a las que se enfrenta el prestigio de la Corona está siendo grave, como se puede comprobar por la propia reacción de la Casa del Rey, que por primera vez se ha visto obligada a hacer públicas sus cuentas, en un intento de separar nítidamente los negocios del yerno del monarca de la administración de los fondos públicos que los Presupuestos ponen a disposición de la institución monárquica. Pero, siendo la situación delicada, lo sería mucho más en caso de que uno de los descendientes directos del rey resultara implicado. Algo de lo que parece estar a salvo la infanta Cristina, esposa de Iñaki Urdangarin, que ocupa el séptimo puesto en la línea de sucesión a la Corona.
Spottorno: «Ya se verá»
La propia Fiscalía Anticorrupción considera que, a pesar de figurar en puestos de responsabilidad en algunas de las empresas implicadas en la trama urdida por su marido, no estaba en el círculo de toma de decisiones y su presencia es «testimonial». La Fiscalía no ha encontrado por ahora ninguna prueba que haga sospechar que la hija del rey estuviera al tanto de las actividades irregulares de su marido y mucho menos de que participara en ellas. En caso de que esa situación llegara a producirse, las implicaciones para la familia real serían mucho más graves, ya que el rey no podría limitarse a apartar de las actividades oficiales a su yerno, como ha hecho, sino que tendría que reprobar la actuación de una hija suya.
Una situación que, en todo caso, no se puede descartar por completo, ya que durante la investigación pueden surgir nuevos datos. De hecho, la propia familia real ha evitado ofrecer por ahora un respaldo nítido a la infanta Cristina, más allá de que la reina se haya dejado fotografiar varias veces junto a ella. El propio jefe de la Casa Real, Rafael Spottorno, respondió con un enigmático «ya se verá» cuando se le preguntó por la situación en la que quedaba la hija del rey, en una reunión con la prensa convocada para dar a conocer las decisiones del monarca con respecto a Iñaki Urdangarin. Esa prudencia se debe probablemente a que, además de aparecer en el organigrama de la fundación Noos, la infanta no solo es socia al 50 % con Urdangarin de otra empresa, la inmobiliaria Aizoon, implicada en la elaboración de facturas falsas para extraer fondos de Noos, sino que aparece como secretaria de la junta. A través de esa empresa, la infanta habría recibido la mitad del millón de euros que Aizoon facturó a Noos. La sede de esta compañía estaba además en la residencia que los duques tienen en Pedralbes.
A la presencia de la infanta Cristina en el organigrama de alguna de las firmas implicadas se suma la de Carlos García Revenga, que ejerce como secretario de las infantas, que aparece como tesorero de Noos, la firma sobre la que pivota toda la trama. Tanto García Revenga como Cristina de Borbón tienen acreditada su presencia en puestos directivos de esa empresa en los años en los que se cometieron las irregularidades. Solo cuando en el 2006 el rey, tras ordenar una investigación interna, obligó a Urdangarin a cerrar la fundación Noos y a buscarse un trabajo fuera de España, tanto la infanta Cristina como García Revenga abandonaron sus cargos. Aun así, todo indica que la hija del rey no tendrá que declarar como testigo.
Texto
análisis
El rey puso en marcha hace años una estrategia para salvaguardar la monarquía de las consecuencias de las actividades de su yerno. En primer lugar, forzó a Urdangarin y a su hija, en cuanto surgieron las primeras sospechas, al cierre de Noos y luego a abandonar España para buscarse trabajo como asalariados en el extranjero. El duque de Palma fue contratado en el 2009 por Telefónica y desarrolla todavía su labor en esa empresa en Washington. Y, cuando parecía ya evidente que Urdangarin sería imputado, se puso en marcha la segunda fase de esa operación de blindaje con la inédita decisión de apartar a un miembro de la familia real de las actividades oficiales por considerar que su conducta no había sido ejemplar. Por último, el monarca dio el paso, inédito también, de hacer públicas las cuentas de la Casa del Rey. El tiempo y la justicia dirán si el caso acaba salpicando o no a su familia.