La policía blinda la Puerta del Sol y desaloja a los últimos indignados

Gonzalo Bareño Canosa
gonzalo bareño MADRID / LA VOZ

ESPAÑA

Los acampados vinculan la decisión municipal con la próxima visita del papa

03 ago 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Dos meses y medio después de que se iniciara la protesta en vísperas de las elecciones municipales, los últimos representantes del movimiento de los indignados que permanecían acampados en la Puerta del Sol y en el paseo del Prado de Madrid fueron desalojados en la mañana de ayer por la policía, que ocupó la zona en previsión de incidentes e impidió las protestas que convocaron por la tarde los acampados. El desalojo se hizo de forma tranquila, según la policía, aunque los acampados denunciaron que los agentes dieron patadas a sus tiendas y les arrebataron algunas de sus pertenencias. Ya por la tarde, les impidieron de forma contundente las protestas.

La operación matinal, que se desarrolló sin incidentes, comenzó a las seis y cuarto, duró apenas dos horas y en ella participaron cerca de 300 agentes. En la Puerta del Sol permanecían unos 30 indignados, mientras en el paseo del Prado había casi 60. Desde la Jefatura Superior de Policía explicaron que en el dispositivo participaron miembros de las Policías Nacional y Local. La decisión del desalojo la tomaron el Ayuntamiento de Madrid y el Ministerio de Interior «de manera conjunta», según fuentes municipales. En total, los servicios de limpieza movilizados por el consistorio madrileño retiraron 26.940 kilos de residuos tras la operación.

Llamada a continuar la protesta

Los portavoces del movimiento vincularon el desalojo con la próxima visita a Madrid del papa Benedicto XVI, con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud. Tras la actuación policial, los indignados convocaron a través de las redes sociales a «un paseo» por la Puerta del Sol a partir de las 20 horas. Pero pasada esa hora y al cierre de esta edición, la policía mantenía controles férreos, impedía entrar en la plaza a los que consideraba afines a la protesta e incluso desalojó de ese espacio público a los viandantes y a la prensa, mientras arreciaban las consignas como «¡la calle es mía, no de la policía!». Dos helicópteros sobrevolaban la zona en previsión de incidentes. Metro de Madrid cerró la estación de Sol a partir de las 18.30.

Ya de madrugada, varios grupos de manifestantes decidieron continuar con las protestas en la plaza de Callao y otros se fueron a la plaza de Cibeles y el Congreso. Sobre la medianoche, decenas de manifestantes intentaron regresar a la Puerta del Sol por la calles Carretas y Carrera de San Jerónimo, pero fueron contenidos por el cordón policial, que tuvo que emplear sus porras. Al cierre de esta edición, la protesta continuaba en las calles aledañas.

El portavoz de la plataforma Acampada Sol, Jon Aguirre, aseguró que el Vaticano «tiene una gran influencia y ha conseguido eliminar la capacidad de reunión de los ciudadanos». A su juicio, «el Gobierno se cubre de gloria» al dar prioridad a la llegada del papa a la capital «frente a la voluntad de los ciudadanos que se manifiestan».